Gracias, Claudia

jueves, 27 de mayo de 2010

Decir adiós


Fotografía: Lothian



Lo supe hace poco, hurgando en la hemeroteca municipal. Sin saber por qué me surgió la necesidad de averiguar qué ocurrió en mi ciudad cuando yo tenía 10 años.

Mucha noticia política, en un país que acababa de salir de un régimen y estaba iniciando una nueva etapa, llena de esperanzas e incertidumbres.

Por eso me llamó la atención aquella noticia local que robó portadas a la actualidad nacional. Una niña de 10 años fallecía en un trágico y oscuro accidente doméstico, conmocionando a la ciudad. Cuando vi su foto comprendí todo, lo que nunca supe explicaba la sensación de abandono que me acompañó toda la vida.

De Verónica recordaba los juegos, las risas, el estar siempre juntas, el sentirse perdida en el colegio cuando ella enfermaba, las salidas a la playa los domingos de verano con sus padres o los míos, las canciones que gritábamos juntas, las confidencias de los primeros quebraderos de cabeza por amor…

Y de pronto, simplemente desapareció. “Se fue. No volverá”, me dijeron, sin más explicaciones. Nunca entendí cómo había podido irse sin despedirse de mí, sin proponerme que me fuera con ella. Me abandonó y arrastré para siempre ese dolor.

Ahora sé que aprendí a decir adiós antes de saber qué significaba.


61 comentarios:

Alís dijo...

Sigo ausente, pero me dio el mono de escribir y llegó esta historia.
Contestaré a los comentarios del anterior post, como siempre. En cuanto vuelva
Besos

Verónica dijo...

Historia que roza demasiado, tal vez. También yo aprendí a decir adiós antes de lo debido, dura experiencia donde las haya.

Eso sí, contado por tí, la historia parece otra.

Un beso

LUCIA-M dijo...

Me llegaste al alma cuantas cosas se me movieron por dentro.
Tu sensibilidad es preciosa.
Un beso amiga y gracias por asta bella entrada.

JOAKO dijo...

Buen desenlace, muy elegante.

Walden dijo...

Siempre me ha llamado la atención lo escondida que tenemos la muerte en occidente, luego, un día encuentras el recorte y te queda una sensación rara. A estas alturas aún no he logrado averiguar de qué murió mi madre (yo tenía 3 años).
Hay puzzles que se resuelven solos.
Un beso.

Antonio Misas dijo...

Cuando yo tenía 10 años también nos dejo alguién al que conociamos todos, no quiero restar protagonísmo a tu historía, que además me parece estupenda, que abraza a las ausencias definitivas de la infancia cuando aun no comprendemos el mundo y la muerte nos parece tan lejana. Me gusta como escribes del recuerdo y del no recuerdo, como planteas el mundo ideal y la línea de la muerte, las complejas divagaciones de un niño que los adultos cortan de raiz. Y como se aprende a martillazos que de pronto resuenan y luego se silencian, aprender sin saber que significa es una obligación en la infancia para no quedarte atras. Siempre pienso que tienes tanto que decir...
Ah, que no se me olvide, aquel se llamaba Francisco Franco Bahamonde.

Mil besos!

MORGANA dijo...

Un millón de besos Alís.
Morgana

Lucía dijo...

De esta historia podrías sacar otras tantas. Tiene gancho.

Mejor conocer esta verdad cuando ya se tiene la madurez suficiente como para comprender la muerte.

Un abrazo
(Yo también he estado algo ausente, los exámenes...)

Liliana G. dijo...

Cuando de mayores descubrimos parte de nuestra historia, porque convengamos de que descubrir que una amiga de la niñez había fallecido en aquel entonces, también es parte de nuestro pasado, hay algo dentro nuestro que se quiebra en el sonrojo de la mentira piadosa, del evitar dar la verdadera noticia para evitar,asimismo, que el/la niño/a no sufra. ¿No sufre? Claro que sí, y más aún no encontrando explicaión a un hecho sorpresivo...

Muy buena historia, Alís, pone de manifiesto los yerros de nosotros, los adultos, en nuestra omnipotencia para intentar arreglar parte del mundo de nuestros hijos.

Un cariño grande.

Titajú dijo...

¡Qué triste, Alís! Cristina se fue cuando tenía 10 años, al salirse el coche de la carretera cuando su padre tomó mal una curva.
Cristina y su padre se fueron juntos, y dejaron mucha tristeza detrás.
Hoy, tantos años después, sigo pensando en ella.

Suso dijo...

Que triste, y de la manera que lo escribes me pinchas en el estomago con esta historia. Besos enormes.

moderato_Dos_josef dijo...

es triste pensar en esas despedidas cuando suceden así...
amí me pasó una vez. espero que esto sea solo un relato alis y si no, supongo que no lo pasarías muy bien.
Besos y abrazos!

TORO SALVAJE dijo...

Pobre niña.
Que pena.

Besos.

Carla Peterson dijo...

Querida Alís, el relato es triste, duro, real, claro esta, pero creo que nunca estaremos preparados para decir adiós.
Quizás simplemente tomamos esa posición de aceptarlo aunque duela.
Siempre se recuerda, ya ves, escribiste esto por algo!
Besos y abrazos corazón!

Taty Cascada dijo...

Tenía ocho años y una amiga que vivía en el mismo piso que yo, falleció. Nunca pude entender su muerte, con los años he aprendido de viajes sín regreso, y de despedidas sín un beso.
Mis cariños.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Qué tierna y triste historia Alís...
Qué bonita capacidad de jugar ocn las emociones que tenés!

Cariños!

Nacho dijo...

Bonito y triste a la vez.

Besos.

Aless dijo...

Hay veces en las que no somos capaces de decir adiós.
Hoy, 8 meses y 18 días después de la muerte de mi madre..sigo pensando en que algún día al llegar a casa , estará ahí esperandome para conversar.
Besitos Alís:)

Lena dijo...

Yo viví algo similar...

Y aunque todo adiós duele...este (como a ti) me rasgó.

Un besito, Alís...

gaia56 dijo...

Una de las cosas más importantes en la vida es saber decir adiós cuanto no quieres hacerlo.
Un beso.

Horacio dijo...

Aprendiste la noción de la muerte, de las ausencias definitivas, las que a veces se van a empeñar en rondarte.

Lo bueno es que te queda el recuerdo de los juegos con Verónica y las cosas compartidas, eso mitiga el dolor.

Buena historia

Beso

MarianGardi dijo...

La lectura del relato me ha enganchado desde el principio y te aseguro que no es fácil que me pase.
Te animo a escribir novelas.
Relatas muy bien.
Besos cielo, regresa pronto donde quiera que estés.

incólume dijo...

ahora sé que aprendí a ser ligero.

como todo lo que sólo
significa. )








biquiños

Luis dijo...

Supongo que el peor adiós es aquel que no se alcanza a pronuncia, el que nos sorprende inesperado.
Un abrazo.

ODRY dijo...

Perder a alguien a quien quieres, es de las cosas más duras que tenemos que vivir.

Un besote.

Un saxofonista en mi salón azul dijo...

Uno nunca aprende a decir adiós, my lady, es imposible aprender a separarse de alguien a quien amas, o de alguien que forma parte de ti.
Me ha gustado el texto, como siempre.
LADY JONES.
Un besín.

Chousa da Alcandra dijo...

Acontece moi a miudo o de que nos decatemos do verdadeiro significado das palabras. E cando iso pasa, xa máis nunca o esquecemos...

Bicos con significado

Mariette dijo...

Nudo en la garganta.


Besos

Miguel Baquero dijo...

Un texto precioso y un final estremecedor, con esa frase sencillamente genial

tecla dijo...

Algunos llevamos dentro alguna muerte que nos ha traumatizado para siempre desde la más temprana infancia.
Te echaba de menos Alís.

DANI dijo...

Espero que ese mono de escribir no cese.

Tus historias me enamoran ;)

Besos hermosos

Carlos Fox dijo...

Esto, Alís, es una plegaria por ella.

Carlos

Perséfone dijo...

¡Qué triste, querida amiga!

Besitos

Lucrecia Borgia dijo...

El día que empiezas a crecer, podrás decirle adiós a un niño, sin jamás olvidarte de él.

Húayat dijo...

La vida es tan compleja y misteriosa que esos adiós son terribles cuando nos damos cuenta del verdadero significado. Besos mi linda Alís.
Salud-os desde mi lejanía existencial.

Cesc dijo...

Lo terrible del adiós llega cuando se asume su significado.

Que estés muy bien, Alís!

Albino dijo...

Alis, la muerte llega cuando menos la esperamos. Buneo, yo casi no puedo decir eso porque a mi edad ya casi se espera todos los dias. Se vive pensando solo en las 24 horas siguientes.
Afortunadamente mi pierna quebrada se arregló y ya puedo pasear y conducir, es decir hacer vida normal.
Pero hablando de la muerte te lo iba a decir por correo, pero veo que encaja en este post.
Antes de ayer se murió de repente, en su despacho y de un infarto Juanjo Gallo, el jefe de prensa de la diputacion, al que seguro que conocias mucho. 53 años y jamas una enfermedad. El vida es cabrona.
Un beso

Gabiprog dijo...

La vida nos da lecciones incluso antes de saber su significado.


Un abrazo.

MAR dijo...

LA NOSTALGIA NOS ACECHA CONSTANTEMENTE AMIGA.
MUCHOS CARIÑOS PARA TI SIN DESPEDIDAS.
MAR

Matapollos dijo...

Hace casi cuarenta años de un terrible adiós y aún duele esa cicatriz.
Tengo que pensar que ella se ha quedado conmigo, tal como era. Para siempre a mi lado, como en la fotografía.

Escribir es seducir dijo...

ME ENCANTO EL RELATO MUY BUENO ES GENIAL ESO DE SABER QUE OCURRÍA AÑOS ATRAS.

FELICITACIONES

SALUDOS

Juncal dijo...

¿Me dejas que le dé la vuelta?
La mejor parte de un "adiós" se la lleva el que se va. Sí.
El que tiene el lujo de no sufrirlo.

No sufras por ella. Sufre por ti.

Un beso.

fonsilleda dijo...

Se me estaba colando esta historia "de tu mono" de escribir.
Preciosa, tierna y dura al mismo tiempo.
¡Bien!.
Bicos.

P.D. Ahora entiendo porqué no renovabas.

merce dijo...

Triste, esa sensación de abandono sin comprender, pura desolación.

Bello texto.



Un abrazo Alis

Cat's dijo...

Me conmueve la inocencia de la infancia. Y de adultos nos forzamos a entender tantas cosas! y sin embargo hay cosas, personas, sensaciones que simplemente se van.

emociona alis.
un besito

Marisa dijo...

Una historia triste,
a veces esa sensación
de abandono deja
secuelas difíciles
de olvidar.

Besos

H. Chinaski dijo...

Según lo describes, la protagonista aprendió, también sin saber, lo que se siente cuando alguien a quien quieres desaparece de tu vida

Besos y feliz regreso a la normalidad

Nómada planetario dijo...

Es duro encarar la pérdida de personas allegadas en todo momento, precisamente hace un rato he recibido una noticia trágica de un amigo que me ha dejado con las coordenadas sin ton ni son. Deseo y temo el encuentro con esta persona, porque saldrán a relucir muchas cicatrices.
Un abrazo.

zayi dijo...

Que triste...sabes? a mi me ha pasado algo semejante con un amigo del cole...nunca me contestó un mensaje, luego me enteré que llevaba dos años muerto...
Un besito.

Jake dijo...

¡Hola!, soy Jake.

He visto en otro blog que preguntaste cuándo murió Dalida.
Por si no te dieron respuesta te dejo el enlace de la entrada de mi blog en donde hablo de París y de Dalida.
http://agora-13.blogspot.com/search/label/Dalida

¡Encantado de conocerte!

Vëlourýa dijo...

Que no te duelan mis comentarios Alís. Eres demasiado buena persona como para sufrir por alguien que no conoces.

Gracias por siempre tener palabras para mi. Un abrazo enormeee.

BB dijo...

El adios y sus adioses tan tristes y melancólicos..

Un abrazo
BB

Alís dijo...

Verónica:
Siempre es pronto para decir adiós a quienes queremos. Gracias. Un beso.

Lucía-M:
Muchísimas gracias a ti por tus palabras. Besos.

Joako:
Gracias. Un abrazo.

Walden:
E incluso hay puzzles que quedan sin resolver. Las piezas se pierden por el camino... Besos.

Antonio Misas:
Esa partida de la que hablas era una buena noticia. Gracias, como siempre, por tus palabras. Besos.

Morgana:
Gracias, amiga. Muchos besos también para ti. Estoy de vuelta, pero poco a poco.

Alís dijo...

Lucía:
No tengo muy claro que lleguemos a tener alguna vez la madurez suficiente para comprender la muerte o para aceptar la de quienes amamos. Gracias, espero que te vaya muy bien en los exámenes. ¿Puedo llamarte ya licenciada? Besos

Liliana G:
Coincido en que lo que no podemos explicar o comprender duele más. Gracias, Liliana, y bienvenida. Un abrazo.

Titajú:
La tristeza por una pérdida se puede ir apagando, pero nunca desaparece. Bicos.

Suso:
Muchas gracias por tus palabras, Suso. Besotes.

Josef:
Éste es sólo un relato, sí, aunque conozco ese dolor. Gracias y besos.

Toro Salvaje:
Triste, sí. No siempre se tiene en cuenta el dolor de los más pequeños. Besos.

Alís dijo...

Carla Peterson:
Es cierto. Nunca estamos preparados para decir adiós a quien amamos. Aunque es peor sufrir la pérdida sin tener la oportunidad de decir adiós. Gracias. Besitos.

Taty Cascada:
Las cosas sólo deberían ocurrirnos cuando estamos preparados para entenderlo, pero poco a poco vamos aprendiendo. Besos.

Sol:
Muchas gracias. Me halaga que tú me lo digas. Besos.

Nacho:
La tristeza no siempre es fea, aunque siempre duele. Besos.

Aless:
Lamento mucho la pérdida de tu madre. Comprendo que sigas esperando encontrarla. Un abrazo enorme.

Lena:
Unas despedidas son más dolorosas que otras. Algunas son insuperables. Besitos.

Alís dijo...

gaia56:
Es también una de las más difíciles. Besos.

Horacio:
Verónica es sólo un personaje imaginario, aunque otros nombres (demasiados) me enseñaron qué es la muerte y me acompañan en recuerdos. Gracias. Besos.

MarianGardi:
Muchísimas gracias por tus palabras. Me animan mucho. Me gustaría hacerlo, no creas. Tal vez un día de estos me anime y me atreva. Un besazo.

incólume:
ligero es más fácil decir adiós. biquiños

Luis:
Es verdad. Lo peor es cuando no alcanzamos a despedirnos y se nos atragantan todas las palabras pendientes. Un beso.

Odry:
Y no hay modo de acostumbrarse a ello. Un beso, preciosa.

Alís dijo...

Lady Jones:
Es cierto. No importa que lo enfrentemos muchas veces; nunca aprendemos. Gracias, amiga. Un besote.

Chousa da Alcandra:
Hai palabras que se tatúan na conciencia, no corazón e na memoria. Non se borran, non. Bicos tatuados.

Mariette:
Traga saliva, mi niña, que no quiero que te ahogues. Besitos.

Miguel Baquero:
Muchísimas gracias. Un beso.

tecla:
Y hay traumas que no sé si pueden borrarse. Gracias, mi niña. Ya vuelvo, pero poco a poco que hay mucha tarea pendiente por aquí. Besitos.

Dani:
Jo... Gracias. Me sonrojo. Besos agradecidos.

Alís dijo...

Carlos Fox:
Gracias. Va por todas las Verónicas que fueron reales. Besos.

Perséfone:
Espero no haberte entristecido. Besitos.

Lucrecia Borgia:
El adiós al niño que fuimos es una de las despedidas más dolorosas. Sobre todo cuando somos conscientes de ello. Besos.

Húayat:
Tienes toda la razón. Espero que estés bien, porque últimamente se te ve poco. Un abrazo.

Cesc:
Ser consciente de las cosas las agrava. Gracias. Un beso.

Albino:
La muerte nos acecha a diario a todos. La edad no es garantía ni a favor ni en contra. Supe lo de Juanjo y lo lamento muchísimo. La muerte es muy cabrona.
Me alegro de que ya estés recuperado de tu pierna. Cúidate. Bicos.

Alís dijo...

Gabiprog:
Y nos enseña aunque nos empeñemos en no aprender ciertas lecciones. Un abrazo.

Mar:
Me gusta que no te despidas de mí. Es mejor un hasta siempre. Besos.

Matapollos:
Supongo que seguirá doliendo, ya para siempre. Lo lamento. Bicos.

LuluZiña:
Muchas gracias por tus palabras. Besos.

Juncal:
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Por eso mismo no temo morir, pero sí la muerte de quienes quiero. Del relato, me da pena la protagonista. Un besazo.

Alís dijo...

fonsilleda:
Muchas gracias. Aunque no renovaba porque estaba disfrutando la visita de una persona muy querida. No quería perderme nada. Gracias. Bicos.

merce:
El abandono es terrible. Muchas gracias. Un beso.

Cat´s:
Y hay cosas que ni siendo adultos podemos comprender. Gracias. Besitos.

Marisa:
La sensación de abandono es terrorífica, difícilmente superable. Bicos.

Chinaski:
Aprendió a la fuerza. Muchas gracias. Besitos.

Alís dijo...

Nómada:
Lamento lo de la noticia trágica. También he recibido malas noticias en estos días. Espero que vengan tiempos mejores. Besos.

zayi:
Uno piensa que esa persona no se acuerda de nosotros, o nos preguntamos si lo hará, y resulta que ni siquiera está... Besitos.

Jake:
Gracias por la información. Había buscado ya en Google y me sorprendí porque hace ya mucho tiempo. Dalila es un personaje muy presente en mi infancia. Encantada de recibirte. Un abrazo.

Vëlourýa:
No puedo decir que sufro por ti, pero me entristece lo que cuentas. Y me entristece pensar que quizá te sientes como cuentas. Si es así, espero que pase pronto. Gracis a ti. Un apretado abrazo.

BB:
...Y tan hirientes. Besos (gracias por el tiempo dedicado. Cúidate)