Gracias, Claudia

lunes, 29 de noviembre de 2010

La matanza




(refrán popular)

“Mañana voy a matar al cerdo de mi suegro”. Laura jamás olvidaría esas palabras del dueño del bar de la esquina. Ni que el fin de semana siguiente el estabecimiento permaneció cerrado. Lo hacía pocas veces, y siempre que ocurría, en la puerta colgaba el cartel de “Cerrado por defunción”.

Y como no lo olvidaba, notó que un año después sucedía lo mismo. “Voy a matar al cerdo de mi suegro”, el bar cerrado el fin de semana y la absoluta normalidad el lunes siguiente, sólo rota por alguna conversación sobre el descuartizamiento. Y al otro, lo mismo. La diferencia en el tercer año que lo oyó fue que descubrió a qué se refería exactamente aquel hombre.

Laura durmió inquieta aquella noche, con la sensación de que algo importante iba a ocurrir al despertar la mañana. Por eso habían viajado al pueblo ese fin de semana. Así que no le costó madrugar. Era consciente de que fuera lo que fuera, ella debía verlo. Bueno, tal vez hubiera sido mejor no haberlo visto, pero eso lo sabe ahora.

Se levantó en cuanto oyó movimiento por la casa, desayunó y bajó las escaleras de piedra para ver en qué estaban ocupados tantos hombres esa mañana. Pero se encontró con el portón cerrado. Ese enorme portón viejo de madera gris, que ahora conocía porque siempre había estado abierto. Le daba suspense y emoción al momento. ¿Por qué debían ocultarse? Claro, los gritos desesperados que se escuchaban sumaban misterio.

La madera vieja de la puerta estaba muy gastada y dejaba bastante espacios por los que poder espiar. Y vio que los gritos eran de un cerdo que huía por todo el patio, mientras varios hombres corrían detrás. Creía que no se podía gritar más, pero comprobó que sí cuando lo atraparon, le ataron las patas y lo acostaron sobre aquella mesa grande de piedra. Ella sólo intuía qué le iban a hacer, pero el animal parecía saberlo.

Cuando más estremecedores eran los alaridos vio cómo aquel cuchillo enorme entraba, de forma aparentemente fácil, en su cuello. Y se hacía el silencio. Un silencio que brotaba como aquel río de sangre que caía en una palangana azul.

Ya muerto el cerdo, las tareas se realizaron de puertas abiertas. Parece que los niños no podían ver cómo lo asesinaban, pero sí cómo lo descuartizaban y convertían en chorizos. Aunque luego también pensó que lo de cerrar el portón podía ser para que no se escapase el marrano. El caso es que Laura recibió su primera clase de anatomía “por inmersión” y pudo ver cómo era por dentro, qué es piel, carne, hueso, vísceras… como esos intestinos que tuvo que ayudar a lavar en el agua fría del río, para ver luego cómo eran llenados con carne. ¡Así se hacían los chorizos que tanto disfrutaría luego!

Por supuesto, no quiso probar la sangre cocida tan celebrada en el almuerzo, aunque sí saboreó un filete. Curiosamente, sin cargo de conciencia.


Ahora, ya mayor, Laura recuerda todos los años por las mismas fechas aquella frase, como una letanía. “Voy a matar al cerdo de mi suegro”. Y se lo está pensando.

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59 comentarios:

AdrnRds dijo...

Tu relato me ha llebado a mi infancia... cuando presencié de la misma forma una matanza en mi pueblo. Hoy en día sigo sin poder comer salchichas, ni morcillas... ver como mi abuela y mi tía limpiaban con agua los intestinos para llenarlos despues como muy bien dices... fue superior a mi... pero es curioso... las otras partes del cerdo me las puedo comer sin problemas... gracias por este recuerdo que hacía tiempo que no recordaba.

AdrnRds

Mercedes González dijo...

jaja... que se está pensando qué? matar al cerdo del suegro? al suegro? Creo que a Laura le traumatizó aquello.

Besitos, mi niña

Húayat dijo...

Yo matarìa a los cerdos de los polìticos, jo, jo, jo.Besos mi linda Alìs.
Salud-os desde mi nueva odisea.

Luis dijo...

Yo en una época hubiera matado a la cerda de mi suegra pero esa es otra historia.
Aunque parezca duro o crudo tu historia me trae recuerdos infantiles, mi abuelo materno tenía un fundo en el sur de Chile y de tanto en tanto no era raro que faenara algún animal para las reuniones familiares pero más que impresionarme los gritos y alaridos de los cerdos lo que nunca he olvidado es la tranquilidad y el silencio con el que los corderos se dejaban degollar.
Un abrazo.

Horacio dijo...

Me pareció algo estremecedor, no voy a negártelo, quizás porque conozco los gritos de los cerdos cuando van a la matanza.

Buen relato, Beso.

Taty Cascada dijo...

Alis, que escrito, pobres cerditos...Hace poco vi un video de un matadero de cerditos, quedé paralizada, pobres seres intuyen que serán muertos.
Un beso para ti.

El Drac dijo...

Qué triste y estremecedor tu relato; la verdad es que hasta cuando en el mercado desangran los pollos no puedo dejar de sentir una gran compasión. Un gran abrazo

Javier Martinez V. dijo...

Ufff!... Dependiendo de la edad si que es traumante. Yo he tenido la oportunidad de ver todo el proceso de la muerte de un marrano y vaya que es impresionante. Al final, cuando ya esta en un plato, bien sazonado, todo se olvida y que rico se come jejeje...

Un gran abrazo.

Roberto Esmoris Lara dijo...

ignorar las muertes infames vuelve más rico el salame :)

B/Alis

Ojosnegros dijo...

¿Y Laura no se quedó traumatizada?, creo que los gritos son horrorosos. Que cosa más horrible que en los pueblos de España se celebren las matanzas de un animal como si fuese una fiesta.
Los cerdos humanos se matan a sí mismos, el tiempo decide su San Martín.
Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Mira que si lo piensas bien es una monstruosidad.

Mejor no lo pienso más.

Besos.

claudia dijo...

A cada cerdo le llega su San Martín.
Qué gracia, esto se dice mucho en mi casa.
Y lo de la matanza, creo que ya no puede hacer así, pero yo he oido esos gritos y son impresionantes.

stelios dijo...

Pobre animal el suegro, porque el gorrino al fin y al cabo está para servir al humano no me gusta ni me agrad esos sacrificios tan bestias,pero...
un beso

Sidrina dijo...

En mi aldea se hacia mucho eso, y me gustaba ver todo el proceso me llamaba mucho la atención, eso si no probaba nada en tiempo. Bicos.

Milu dijo...

El relato me ha gustado.La infancia, como dicen muchos de tus comentaristas, es el recuerdo que me asalta a leer esta entrada.
Desde los 11 años no pruebo la carne. Imposible olvidar la matanza en casa de mi abuela.

Un abrazote

Marisa dijo...

Fuerte impresión
que no se olvida
desde la infancia.

Es para pensarlo porque
la frase se las trae.

Excelente texto.

Biquiños

semilla negra dijo...

Como dice Arguiñano "del cerdo hasta los andares" me lo como todo y me da igual como lo hagan...me ha impactado lo que "voy a matar al cerdo de mi suegro" creía que iba a leer un relato de violencia humana pero gracias a Dios solo era violencia porcina. Un beso

Un paseante dijo...

Lo de los niños y la matanza es cierto: yo vi, de pequieño, uno de esos rituales. Y no me hizo mucha gracia, la verdad.
Ahora, que Laura igual está pensando en otro tipo de cerdo...

zayi dijo...

He participado de una matanza de cerdo ( el cerdo de mi abuelo) y no lo soporté, sin embargo, me gusta la carne de cerdo. También observé la agonía de una langosta cuando era guisada...los gritos que salían de la olla fueron tan desgarradores que en mi vida he podido probar langosta...y si te contara el lío en el que me metí una vez por ello...aún así no la probé.
Un besito.

MAR dijo...

Mi Dios después de esto me haré vegetariana, guakala.
Yo estoy divorciada y mi a mi ex suegro lo adoro, si que de esta me salvo, no mato a nadie!.
Besos para ti, buen relato, me tuvo entretenida de principio a fin.
Besitos
mar

Yemaya dijo...

Acaban de venir a mi memoria, miles de recuerdos de cuando era niña e iba a casa de mis abuelos.
Gracias preciosa.
Besos y susurros con cariño

Von Rudy dijo...

Dos cerditos van por la calle y pasan por delante de un supermercado, donde en un enorme letrero se puede leer " Hoy Dìa del Cerdo". Y los cerditos se dan un abrazo diciendo "feliz dìa amigo..."
Sorry, pero esto se prestaba para contarlo

zeltia dijo...

Aquí, o se hace una de tripas corazón o no se prueba el jamón!
(y si es ibérico, que me condenen a morir sin confesión)

Babilonio dijo...

Ya me había preocupado, mas por el tono de tu entrada que por otra cosa. Para mi la matanza es un recuerdo lúdico y feliz de familia reunida y comida contundente.
Muy bueno.
Un beso

Lucía dijo...

Yo no he presenciado ninguna matanza de cerdo (de lo que me alegro), pero sí que he degustado el resultado...ñam ñam.

Un abrazo

Ali dijo...

No creo que sea muy traumatizante para niños en ese contexto. Seguramente podría serlo más todo lo que aparece a las tres de la tarde, si no fuera porque la violencia está tan normalizada.
Por cómo lo cuentas parece que has visto alguna matanza. Yo estuve cerca y el olor a quemado de la piel creo que todavía me tiene chamuscado el olfato y la memoria.
Un beso.

rafarrojas dijo...

Cuando era chiquitillo, diez años más o menos, nos llevaron en mi colegio de "viaje cultural" a la fábrica de Revilla y unos cuantos niños vomitaron, otros juraron que nunca más comerían chorizo, etc.
Yo he estado en matanzas. El cerdo chilla no sólo cuando le van a matar, sino mientras muere. Tal vez sean insultos a los que le acuchillan. A cambio ellos lo aprovechan todo. La gente se ríe y lo disfruta como una fiesta de La Matanza de Texas octava parte. Manada de depredadores.

Alma naif dijo...

Ayyy Alís... me hiciste acordar cuando pequeña, mi abuelo que aún vivia me dice.. hoy vamos a matar un cerdo porque vivieron todos mis nietos...
Ayyy miercoles... yo que hacia unas horas estaba dandole de comer en el chiquero y me estaba encariñando con semejantes animales...
Cuando me doy cuenta que estan por sacrificar uno y veo de casualidad una especie de punta larga y filosa (no era un cuchillo) era como un clavo gigante o algo asi... mira que sali corriendo a uno de los cuartos a taparme los oidos... los chillidos del cerdo cuando es atravesado en el medio del corazón no me lo puedo olvidar mas... eso si que fue un trauma!!!
Por Dios, Alís... fue terrible!!!
Creo que no comí por varios dias...
Besos cielo... creo que me hubiera dolido menos si fuera el suergro .. jaa!
(bromita)

Antonio Misas dijo...

Alis,
Lo lei esta mañana a las siete y con el juego de palabras pensé en los de Puerto Hurraco. En los pueblos de España empiezan matando cerdos de manera brutal y luego se matan entre ellos, son asesinos en potencia. La supervivencia elemental del hombre depredador que domestica para no cazar, acojona ese temple, esa naturalidad nos acojona cuando somos niños. Esa manera de hacer bromas y agarrar el cuchillo y metérselo mientras grita como un "cerdo" hasta que se desangra y lo abren en canal, y lo descuartizan y es un día de fiesta, una fiesta esperada.
A mi me impresiona más "la matanza" y lo que se mueve a su alrededor que una corrida de toros. El Cerdo no tiene la opción de morir matando, jaja, "el cerdo de lidia" se lo voy a proponer al nuevo President de la Generalitat de Catalunya.
Una gran historia con una esencia impactante. Lo bordas.
Besos

Food and Drugs dijo...

Pues que he disfrutado mucho con la lectura de este cuento. jajaja
Es una costumbre muy de mi tierra la matanza.
En cuanto al marrano del suegro...
La familia que come unida, permanece unida.
Jajaja
Besos
:-)

plinnn... dijo...

jolines!! reconozco que te he leído a borbotones, no he ido nunca a una matanza, aunque sí que hice un estudio cuando estaba en la facultad (sobre la matanza y las mujeres que emigraron del rural al urbano en los cuarenta y cincuenta) nos pusieron buena nota, pero no volví a interesarme por las matanzas o.O
a veces jeje pensamos demasiado :))) muchas gracias por tu visita!!! creo que me toca pasar por el leroy merlin a comprar pinturas y brochas :))) muacssss

Titajú dijo...

Yo casi que me abstengo de opinar porque después lo lee quien no debe y tengo que pasarme la vida dando explicaciones que no me apetece dar.

Chousa da Alcandra dijo...

Hoxe linlle o teu post ó meu sogro. Preguntoume quen eras e non soupen que dicirlle; pero conteille que eras galega e que falabas de que a todos nos chega o no noso Sanmartiño...
Cando marchou, mirando para o coitelo do xamón que teño na cociña, díxolle á súa filla: non deberías deixar ó teu home que "ande tanto por interné".
Non sei como lle puido afectar tanto. Joder, meu sogro estivo moito tempo traballando na Coruña e entende perfectamente o castelán...

Bicos afiados

VeroniKa dijo...

Dios...

recordé los corderos de navidad...

LLEGUEEEEEEEE!

CarloZ dijo...

Me encantó el final jaja.

Besos.

Juncal dijo...

Pues otra de las tantas hipocresías que nos constituyen. Sólo es una más.
Una de las tantas vendas,
uno de tantos corazones que no sienten, de ojos que no ven.
Depredadores sordos.

Un beso.
Me parece una de las visiones más espeluznantes la matanza de un cerdo.
(aunque me lo coma).
La metáfora de una desesperación estéril.

La Zarzamora dijo...

Con lo rico que está el jamón después.
Mejor ni pensarlo.

Besos, Alís.

Aldabra dijo...

En mi casa también se mataba al cerdo “o porco”. No soportaba oír los gritos así que tapaba los oídos hasta que terminaba. Y luego la carene, kilos y kilos de carne, fresca y olorosa. No echo de menos aquellos tiempos. Biquiños.

Lucrecia Borgia dijo...

Pobre Laura! Estas narraciones sangrientas me hacen mal. Asesinar así a un pobre cerdo. Cogerlo entre cuatro y luego acuchillarlo en la yugular y desangrarlo? Me da escalofrios. Nunca mas comeré chorizo de cerdo Una cosa es acuchillar a alguien que te engañó, que está justificado, pero a un pobre cerdo.. eso sí que no!

un beso desangrado

Delfín Loco dijo...

Hola Alís,

En las matanzas, en mi pueblo, nunca faltaban ni el anís, ni los higos secos. ¡Que tiempos!

En fin, que me ha gustado mucho recordarlo tan bien escrito.

Besos.



D.L.

Elena Lechuga dijo...

Sé que suena a insensible, pero qué buenas están las morcillas...

virgi dijo...

Está genial.
Yo tengo algún recuerdo así, pobre animalito, reculaba continuamente.

Besos, besos

Pamela dijo...

Pobre animal, y sin embargo, nos lo comemos. Pero después de leer tu relato me quedé pensando en aquello de que antes se precisaba comer tanta carne para la vida que se llevaba, hoy, sentados en una oficina, en el metro o el auto, creo que la dieta tiene que ir más liviana.

Nómada planetario dijo...

Últimamente se ha puesto de moda en los pueblos de la provincia invitar a los pariente y amiguetes de la capital. quienes acuden como si de un festejo excepcional se tratara. Nunca llevé bien este tipo de actos, aunque luego me encanté la charcutería.
Besos sin matanza de por medio.

paideleo dijo...

Que queres que che diga se hai uns días estiven na matanza de dous porcos ?.
No fundo dan pena os animaliños.
É millor non pensar na vida e morte que teñen tantos animais da nosa despensa.

Nacho dijo...

Solamente una vez cuando era pequeño, en un pueblo de León vi la matanza del cerdo. La verdad no me impactó mucho la matanza en si, es decir eso de clavarle el cuchillo en el cuello para que se desangrara. Lo que más me impactó fueros los chillidos del cochino cuando lo cogieron y mientras lo llevaban hasta el lugar de sacrificio en la plaza y trataba de escapar de los brazos de sus matarifes.
Pero es lo que hay si luego queremos disfrutar de unas buenas chuletas o un buen Jabugo o unos choricitos o un picadillo...las orejas y las manos no me gustan, mira!.

Besos.

Gabiprog dijo...

Me has hecho pensar en mi suegra...

:D

ji ji

fonsilleda dijo...

Buen relato, estupendo.
Yo también escribí uno teniendo como "marco" la matanza, pero el mío termina con una tragedia.
De todas maneras en éste, si lo continuamos...
Bicos.

Nela dijo...

Eso no se piensa. ;)
Muacksss

PD he de decir que yo adoro a mis suegros pero como de todo hay ;/

Alís dijo...

AdrnRds
Sí, después de ver cómo se lavan los intestinos es difícil comer embutido. Pero ¡está tan bueno…! Bienvenido. Un abrazo.

Mercedes
Sí, también creo que Laura quedó afectada. Besitos.

Húayat
Hay mucho cerdo que merece que le llegue su San Martín. Y le llegará. Confío en ello. Un abrazo.

Luis
Como mi madre es suegra y yo lo seré algún día, intento tener buena imagen de ellas. Aparte de que yo he tenido suerte… En cuanto a lo que relatas ¿vendrá de ahí lo del silencio de los corderos? Un abrazo.

Horacio
Es que son gritos sobrecogedores. Gracias. Beso.

Alís dijo...

Taty Cascada
Ésa es la sensación que me quedó a mí, que los cerdos intuyen lo que les va a pasar. Besos.

El Drac
Así lo recuerdo. Creo que aún no tenía diez años. Un abrazo.

Javier Martínez V.
Como le decía a El Drac, yo tenía menos de diez años y no se me olvidará jamás. Aunque es cierto que sigo comiendo carne. Un abrazo.

REL
Buen pareado. Y muy cierto, porque si tuviéramos presente el proceso necesario para que la carne llegue a nuestro plato no sería fácil comerla. Bicos.

Ojosnegros
Bueno, en los pueblos se celebran como fiestas muchas de las tareas propias del campo. Quizá porque eran ocasiones en que tenían que juntarse los vecinos para trabajar juntos. Hay algo de solidaridad en el asunto y eso siempre está bien festejarlo. Besos.

Alís dijo...

Toro Salvaje
Sí, mejor no pensarlo más. Besos.

Claudia
El refrán es muy bueno, porque si bien nació de una tarea doméstica, tiene su clara aplicación a la vida diaria. Yo confío en que así sea, en que a todo cerdo le llegue su San Martín. Eso también se llama justicia divina ¿no? Besos.

Stelios
Al suegro que se merezca un final así no le corresponde el apelativo de pobre ¿no crees? Aunque nunca será para tanto… Beso

Sidrina
En cambio a mí no me gustaba ver la matanza, aunque sí el ambiente que se creaba con familiares y amigos. Bicos.

Milu
Veo que te traumatizó más que a Laura y que a mí. A mi hija le gusta mucho la carne, pero cuando la come siempre dice: “¿Esto es un animal, verdad? Pobrecito”… Intuyo que llegará un día en que dejará de comerla. Un abrazo grande. Y gracias.

Alís dijo...

Marisa
En la frase creo que se ocultaba un deseo profundo… Muchas gracias. Biquiños.

Semilla negra
Pues yo creo que sí has leído un relato de violencia humana. El pobre cerdo es la víctima. Besos.

Paseante
Yo creo que Laura pensó que había cerdos que se merecían más lo que le estaban haciendo al animal… Besos.

Zayi
Cocer vivo a un animal aún parece mucho más cruel. Creo que no podría meter en una olla a un animal que aún se mueve. Besitos, Zayi.

MAR
Intuyo que aunque tu suegro no fuera bueno, tampoco lo matarías. No te imagino siendo mala con nadie. Gracias. Besitos.

Alís dijo...

Yemayá
Somos de la misma tierra, creo que por eso compartimos muchos recuerdos de infancia. Besitos.

Rudy
Feliz día, aunque no para ellos… Me hiciste recordar al pollito que mira al huevo frito y le dice: “James, answer me”. Besos

Zeltia
Aquí de tripas se hacen chorizos y morcillas… Pero te entiendo perfectamente. Por un buen jamón se pueden hacer varios sacrificios. Bicos.

Babilonio
Sin duda, tienes un sentido de la vida más práctico que Laura, aunque es cierto que con el trauma del animal sufriendo también pervive el recuerdo de la familia y los amigos compartiendo y disfrutando. Gracias. Un beso.

Lucía
Entonces sigue degustando el resultado y no vayas a ninguna matanza. Lo disfrutarás mejor. Besos.

Alís dijo...

Ali
Digamos que Laura y yo tenemos recuerdos casi idénticos. Es cierto que las noticias muestras escenas mucho más traumatizantes, aunque supongo que el hecho de verlo por la tele lo aleja mucho. Besos.

Rafarrojas
Curiosos los “viajes culturales” de tu colegio. A nosotros nos llevaron a una fábrica de cerámica y a la Coca-Cola, mucho menos traumatizante. Besos.

Alma naif
Me ha pasado eso de encariñarme con un animal y que luego lo sacrifiquen ante mí. Es terrible. Y sí, hay suegros que lo merecen más que un animal. Besitos.

Antonio Misas
Si hubiera pensado de niña todo lo que dices habría quedado mucho más traumatizada. Gracias. Besos.

Alís dijo...

Food and Drugs
Sí, es muy nuestra esta costumbre. Me gustó tu frase sobre la familia… Besos.

Plinnn…
Si no has visto ninguna, casi mejor que lo evites en el futuro. Gracias. Besitos.

Titajú
¿Estabas pensando en el cerdo o en el suegro? Besos.

Chousa da Alcandra
Deixa pasar un tempo dende este post e fai que pareza un accidente. Pero que quede claro que non quero verme involucrada nese sogricidio… ¿Por qué se picaría? Bicos.

Veronika
Nunca he visto sacrificar a un cordero. Creo que me daría mucha más pena. Ah, y me alegro mucho de verte de nuevo por aquí. Besos.

Alís dijo...

CarloZ
Eso es por tu lado malo, ;-) Besos.

Juncal
Nunca lo había pensado así, pero es cierto que nos descubre como hipócritas: rechazamos el rito de la matanza, pero igual disfrutamos la carne… Besos.

La Zarzamora
Es verdad, mejor ni pensarlo. La conciencia no nos permitiría disfrutar del jamón (qué triste ¿no?). Besos, Eva.

Aldabra
La frase original era “vou matar ó porco do meu sogro”. Y yo tampoco echo de menos la escena, aunque afortunadamente asistí a muy pocas. Biquiños.

Lucrecia Borgia
Yo sabía que tu fama de princesa sanguinaria y malvada no era del todo cierta y que tenías un corazón guardado… Besos.

Alís dijo...

Delfín Loco
Uy, el anís… qué peligro! Gracias. Besos.

Elena Lechuga
Creo que las morcillas es lo único que no me como del cerdo. Besos.

Virgi
¡Como para no recular! Yo también lo haría si fuera cerdo… Gracias. Besos.

Pamela
Supongo que antiguamente estaba más que justificado, aún así parece cruel, sobre todo a ojos de una niña. Besos.

Nómada planetario
Dotarlo de un carácter “turístico” lo hace más terrible. Besos.

Alís dijo...

Paideleo
Qué dicir? Sabes ben do que falo. Bicos.

Nacho
Los gritos del cerdo son también lo que más recuerdo de todo el proceso. Me parecieron escalofriantes. Besos.

Gabiprog
Espero que no te haya tentado la idea… ;-) Besos

Fonsilleda
Sí, éste también me parece bastante trágico, pero tienes razón: podría serlo aún más. Gracias. Besos.

Nela
Ah, pero ¿pensabas en tus suegros?  Besos.