Gracias, Claudia

miércoles, 18 de enero de 2012

Sin sentido




El resfriado la había atacado fuerte. Apenas podía respirar y, por supuesto, había perdido todo rastro del olfato. Tanto que casi arde su mesa de trabajo. No se dio cuenta cuando se incendió su papelera y el incidente habría llegado a mayores si un compañero no la hubiera advertido de que olía a quemado.

Se preguntó entonces, como todos hemos hecho alguna vez, la carencia de cuál de los sentidos sería más grave. Y decidió hacer un experimento.

No fue fácil. Lucía ridícula caminando por la calle con un antifaz tapando sus ojos. Las risas de algunos transeúntes fue lo más suave que escuchó. Comprobó en propia piel que la ciudad no está construida para discapacitados y terminó la jornada llena de moratones.

Con el sentido del oído fue un poco más sencillo, al menos pasaba más inadvertida. Usó unos buenos tapones y casi disfrutó del silencio que la acompañó todo el día. Aunque más de una y dos veces estuvo tentada a destaparse los oídos, aguantó la prueba. Incluso cuando un automóvil estuvo a punto de atropellarla porque no escuchó el claxon que la avisaba de su proximidad.

Para aniquilar el sentido del gusto usó un gel de lidocaína, que aplicado en la lengua la privó de percibir cualquier sabor. Esta experiencia fue más llevadera, aunque aburrida, y pensó que no sería un mal método para adelgazar, porque no le producía ningún placer comer. Tampoco percibió el sabor ácido del yogur que estaba empezando cuando reparó en la fecha impresa en la tapa: llevaba más de diez días caducado.

El último día de su experimento fue el peor. Desde entonces su vecina la mira mal, porque le dijo que había engordado mucho. Su mejor amiga dejó de serlo porque le confesó lo que pensaba realmente de su nuevo novio, y perdió el trabajo después de llamar gilipollas a su jefe.

Concluyó, pues, que carecer de tacto conlleva las más graves consecuencias.

32 comentarios:

Lucrecia Borgia dijo...

Conn el frío que debe hacer en Galicia, debe estar todo el mundo resfriado, tú incluída... ;-)

besos

MarianGardi dijo...

Buen relato, hace tiempo que no te veo querida Alis.
Un cálido y tierno abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Si en vez de la hipocresía con la que actuamos a diario dijéramos la verdad de lo que pensamos la población mundial se reduciría rápidamente y habría menos contaminación, agua y alimentos para todos.

Besos.

Juncal dijo...

¡ Qué bueno !

Y totalmente cierto, además.
La carencia de tacto es un compendio de las otras insuficiencias. Falta de vista social,sordera hacia la voz de la sensibilidad y un absoluto y desagradable vacío del buen gusto.

Enhorabuena.
Un beso.

raúl fdz pacheco dijo...

Genial, bien trenzado, con un remate cojonudo. Con todo tacto (del auténtico) te lo digo. Me ha encantado.

Marisa dijo...

Carecer de tacto
es ir por el mundo
como el caballo de Atila.
Cualquiera de los sentidos
es indispensable hasta
este que a simple vista
no parece tan importante.

Muy buena tu entrada.

Besos

Bosón de Higgs dijo...

Muy buena la metáfora,la falta de los sentidos corporales solamente perjudica a quien la padece,pero la falta de tacto además perjudica a todo aquel que la recibe.Tengamos sutileza pués.Un beso Alís.

De cenizas dijo...

Muy bueno¡¡¡¡ Cosas de la polisemia.
Podría utilizar el olfato para invertir en bolsa :)


besos

MORGANA dijo...

Muy bueno tu relato ,mi querida Alís.El mundo está lleno de personas sin tacto...
Mi beso enorme.

Aldabra dijo...

aunque te prodigas poco últimamente no pierdes las mañas y sigues escribiendo estupendo.

biquiños,

p.d.: el tacto es muy necesario, desde luego que sí.

LA ZARZAMORA dijo...

Siempre encontrando un justo medio.
Besos, Alis.

ODRY dijo...

Es importante saber decir las cosas, por que sólo así evitamos sufrimientos absurdos.
Me encanta tu forma de escribir.
Un besote, me alegro de leerte.

Maria Coca dijo...

Interesante relato...

Qué importante son los cinco sentidos y cuánto más aún el "sexto", jajajajaja.

Un abrazo.

Chousa da Alcandra dijo...

Hai quen ve sin mirar, acariña sin tocar e incluso oe sin escoitar; sentidos sobreexcitados tal vez?.
Bicos de contacto

saltar del tren dijo...

Lo peor es tenerlo y no emplearlo. Muy buen punto de reflexión.
Un beso grande

zayi dijo...

Así es, dicen que hablar sin tacto nos mete en líos...pero con los años, mi querida Alís, uno aprende a usar el tacto lo menos posible, sobretodo con los que no queremos.

Un besito, linda.

Taty Cascada dijo...

Alis:
¿Me puedes escribir a mi correo personal?, aparece en el perfil de mi Blog. Necesito hacerte una consulta.
Taty

Milu dijo...

Qué buena entrada, Alís. Siempre es un gustazo leerte.

Muy buena reflexión. Si.

Un abrazo muy sentido

Horacio Beascochea dijo...

Muy bueno, el final: excelente.

Beso

Raúl dijo...

Es cierto: todos en alguna ocasión nos hemos hecho la pregunta sobre qué carencia nos sería más gravosa.
Abrazos.

Antonio Misas dijo...

Lo que yo pienso del "tacto" es que es simplemente un método del sentido "común" para hacer la convivencia más placida para unos y otros. El ser "educado" y tener "tacto" es muchas veces, decir lo contrario de lo que piensas y aun así, lo dices, porque el otro te importa un carajo. Es mentir. No tener "tacto" nos priva de razón ante la comunidad y nos excluye. Y en esta, haciendo buen uso del "tacto" nos incluimos y convertimos en uno más, uno entre un ejercito de idiotas, entre un sin fin de hipócritas. El "tacto" pues es un arma para "tocar" vanidades, para desencadenar verdades.

Buen relato, moral, pero bueno, ético y hasta épico.

Gracias por venir, aunque te cueste.

Me alegra ver fotos de tus 3 pequeñas.

Besos Alis

Espérame en Siberia dijo...

Sin duda.


Un gran abrazo.

semilla dijo...

¡que bueno Alis! hay tanta falta de tacto en nuestro mundo...no miramos al prójimo, no somos considerados, incluso en ocasiones le despreciamos...cada día más. Trato de inculcar a mi hijo el respeto por el otro, que sea considerado, que no haga lo que no le gust que le hagan..en definitiva ¡que piense en los demás! y que aprenda a amar

Lucía dijo...

Jajaja. A veces somos demasiado comedidos...jaja.

Un abrazo

Elizabeth dijo...

genial, como siempre.

Se que te debo una visita, llegando a Santiago estaré en tu casa.

Noe te envia saluditos


Un beso

Blanca. dijo...

10

Angel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Angel dijo...

Me ha gustado , y me he quedado sin palabras para definir mi estado de ánimo después de su lectura, me da qué pensar, la lectura y sus efectos.
Lo asomo a mi ventana.
Mil besos desde el Sur.

paideleo dijo...

Gustoume !.
Lembroume a historia dos Luthiers cando falan de Yugurtu Engué.

Liz dijo...

Un abrazo amiga, cuando publicas?


UN beso

Walden dijo...

jajaja, buenísimo remate.

Un beso rescatado ¿o era recatado? (no, que hace tiempo que no te mandaba uno)

moderato_Dos_josef dijo...

A ver amiga Alis, me ha encantado tu relato y me ha hecho reir el final. Porque el sentido del tacto quiere decir palpar, tocar, acariciar; y tú lo has aplicado al habla. Tener tacto hablando es una forma de expresarse, no de sentir.
De todas formas, repito, me encanta ese final, le da un toque especial a tu relato.

Besos.

¿Volverás pronto?
Te esperamos.