Gracias, Claudia

viernes, 30 de agosto de 2013

El juego





-¿Por qué no jugamos a los barquitos?

Martín se sobresaltó cuando la voz de Susana rompió el espeso silencio que habita entre ellos desde hace ya demasiado tiempo. La pregunta le pareció tan absurda que no acertó a responder otra cosa que no fuera un apenas inaudible “bueno”.

Y ahí estaban, después de muchos meses de tanto vacío que ya parecían dos desconocidos, iniciando un juego de niños. Tímidos, casi con sentido del ridículo.

A ambos les parecía estar hablando de su matrimonio según iban rellenando sus respectivas cuadrículas: agua, tocado, hundido… Pero se guardaron cualquier comentario que pudiera dar pie a una discusión, una de ésas que llenó de gritos e insultos el pasado y les condujo a su situación actual. Al menos en el presente reinaba el silencio entre ellos.

Sin darse cuenta, se descubrieron riendo, divirtiéndose, pasando un rato agradable a pesar de estar en compañía del otro. Algo en su interior les decía que alguna vez había sido así, que alguna vez habían logrado disfrutar juntos. Tal vez no estaba todo perdido.

E instauraron un nuevo hábito en sus tardes-noches. Barquitos, parchís, dominó… No importaba cuál era el juego, sino el hecho de hacerlo juntos. Era una hora diaria de oasis en sus desiertos emocionales, una ventana a la felicidad, una dosis de optimismo.

Una noche Susana dijo que prefería ir a dormir. Martín lamentó su decisión, pero pensó que un poco de lectura en la cama tampoco sería un mal plan. Susana se encerró en el cuarto de baño y un rato después asomó a la puerta, con un camisón minúsculo y una sonrisa que le era familiar a Martín. ¡De esa sonrisa se había enamorado años atrás!

Ella lo miró a los ojos y con picardía le preguntó:

-¿Por qué no jugamos…?

Martín tiró el libro al suelo y respondió sólo con una sonrisa llena de esperanza.

17 comentarios:

victoria ramirez dijo...

Tierno, emocionante, esperanzador... ¡me encantó! Me alegraste la mañana :)
Besos y abrazos. Ojalá podamos vernos pronto querida Alís.

Maruja dijo...

ME HA GUSTADO MUCHO AMIGA ALÍ.
Un abrazo.

TORO SALVAJE dijo...

Vamos, irreal como la vida misma...

Besos.

LA ZARZAMORA dijo...

Sólo aquellos que no saben jugar con la vida, con el amor y sus laberintos... no sabe rehacerse.

Juguemos siempre, linda Alís.
En ese picantón as que guardamos bajo manga, y su vaivén anda el juego...
;-)

Besazo grande!

José María Souza Costa dijo...


Invitación - E
Soy brasileño.
Pasei acá leendo , y visitando su blog.
También tengo un, sólo que mucho más simple.
Estoy invitando a visitarme, y si es posible seguir juntos por ellos y con ellos. Siempre me gustó escribir, exponer y compartir mis ideas con las personas, independientemente de su clase Social, Creed Religiosa, Orientación Sexual, o la Etnicidad.
A mí, lo que es nuestro interés el intercambio de ideas, y, pensamientos.
Estoy ahí en mi Simpleton espacio, esperando.
Y yo ya estoy siguiendo tu blog.
Fortaleza, la Paz, Amistad y felicidad
para ti, un abrazo desde Brasil.
www.josemariacosta.com

Antonio Misas dijo...

Volver a ser niños, regresar a la inocencia, simplificar para retomar la vida. Buscar la posiblidad cuando nada se ha terminado, solo que la locura nos agarró de lleno y llenó nuestro mundo de agresividad.
Así pasan las cosas, como las cuentas.
Me ha gustado mucho Alis.

Besos

Bubo dijo...

Ni idea de como ser original para decirte que me ha encantado. Voy a copiar el comentario de Victoria Ramirez y le cambio el orden de las frases.

cascarilleiro dijo...

Fabuloso¡¡la felicidad depende de los acontecimientos y del uso que hagas de esas ideas.

Saludos.

De barro y luz dijo...

Juego y sonrisa, un binomio que nos hace felices desde niños hasta.... hasta la última niñez.

Bss

Horacio Beascochea dijo...

Tierno y emotivo texto. Una apuesta a la renovación, a sembrar de nuevo, a jugar.

Beso grande

Aldabra dijo...

me encanta el comentario de Toro porque es parecido a lo que yo iba a decir...

y es que a veces las cosas son así de fáciles.

genial.

biquiños,

Nómada planetario dijo...

Muy ingenioso el desenlace de la batalla naval.
Besos entre la brisa del anochecer.

virgi dijo...

El juego abre muchas puertas...sea a la edad que sea.
Besitos

Liz Gallegos dijo...

que gusto que vuelvas a escribir o a publicar, te extrañaba!!!

un beso

Lucrecia Borgia dijo...

Pero... otra vez Martín ha vuelto con Susana?... No se había ido con Violeta, la hija menor de Alicia, la peluquera de la Rúa das Galeras?...


besos

Steppenwolf dijo...

Este blog no debería comenzar con "solo para adultos", o "puede herir la sensibilidad del visitante", o "dos rombos", o " no recomendable para castos sin fronteras". Bueno, dos padres nuestros y a la cama.

Esilleviana dijo...

Tal vez en esto se fundamente la escritura: descubrir nuevos caminos por los que salir de un apuro o bien, realizar la función de un terapeuta, de un psicólogo o un chamán... pero sin duda, tus palabras emocionan y dejan una sonrisa permanente y boba en la cara :))

un saludo