Gracias, Claudia

lunes, 16 de diciembre de 2013

Probar el auto




- Papi, se ha hecho tarde y el metro ya está cerrado, ¿puede quedarse Pedro a dormir aquí?
- Cariño, sabes que no tenemos ninguna habitación libre.
- Pero, papá, puede dormir conmigo.
- ¿Cómo se te ocurre?
- Pero si tenemos veinte años y llevamos ya uno saliendo…
- ¿Me estás diciendo que ya os habéis acostado juntos?
- No, papá, claro que no. Pero podemos dormir juntos sin que pase nada…
- Ni se te ocurra. Y no insistas. Yo lo llevo a su casa. 

Susana sabía que su propuesta tenía pocas posibilidades de éxito. Su familia era muy tradicional y ella siempre recibió una educación estricta y conservadora. Por algo se mantenía virgen a diferencia de la mayoría de sus amigas, aunque era más por miedo que por convicción propia.

En los últimos meses había comenzado a sentir la llamada de la naturaleza, le resultaba difícil contener los impulsos de su cuerpo cada vez que Pedro la besaba y ya no oponía tanta resistencia cuando las manos de él subían por su espalda por debajo de la camiseta para luego encaminarse hacia sus pechos. Incluso en una ocasión dejó que él explorara su piel por debajo de la falda y a punto estuvo de no detenerlo a tiempo.

La abuela Claudia, la matriarca de misa diaria y mirada severa ante cualquier intento de sus nietos de ampliar sus límites de libertad, había observado la escena asintiendo con gravedad cada vez que su hijo hablaba. Se había persignado cuando oyó a Susana preguntar si Pedro podía quedarse a dormir.

En cuanto el padre de Susana salió de la casa para llevar a Pedro, la abuela hizo un gesto a su nieta para que se acercara. Una vez a su lado le entregó una llave.

- Es la llave del piso que tengo en el centro. El inquilino murió hace dos meses, así que está vacío. Puedes ir allí con Pedro, pero no hagáis fiestas y deja siempre todo ordenado.
- Abuela, no te entiendo…
- ¿Qué es tan difícil de entender? También he sido joven y me doy cuenta de que tienes ganas de estar a solas con tu novio.
- No lo voy a negar, pero tú eres la más conservadora de la familia y hace un momento le estabas dando la razón a mi padre…
- Claro que le doy la razón, eres su hija y él no entenderá otro modo de hacer las cosas. Quiere protegerte y no lo culpo. Pero a mí me gusta ese muchacho, se nota que tiene buenas intenciones contigo, así que creo que puedes ir más allá. Eso sí, has de ser discreta.
- Abuelita, tú siempre me has dicho que tengo que llegar virgen al matrimonio...
- Ay, Susana, pareces boba. Eso es lo que tengo que decir, pero ya soy vieja y he aprendido unas cuantas cosas de la vida. Y una de las más importantes es que uno tiene que probar el auto antes de comprarlo. 

27 comentarios:

LA ZARZAMORA dijo...

Sabe más el diablo por viejo, que por diablo.
Sabio consejo...
Que luego la mayoría no arrancan.
;-)

Besos, Alís.

TORO SALVAJE dijo...

Espero que la abuela no tenga un cuarto secreto en ese piso y sea una voyeur, jajajjajaa

Se me va la olla, jajajjaa

Besos.

Chousa da Alcandra dijo...

O verdadeiro saber -teórico e de laboratorio- está nas avoas!!.
Bicos (hoxe meréceos a avoa tamén. Á neta penso que vai ter ración completa en breve...)

Lucrecia Borgia dijo...

Pobre abuela Claudia!... Como le dan esos sustos!... tuvo que darles la llave de su piso y el coche para que lo prueben. Esperemos que lo usen con cuidado...

besos

Zeltia dijo...

Y además, todas las abuelas coinciden en decir que con los hijos tenían unas obligaciones, que con los nietos no.

Pero yo me inclino a pensar que las abuelas que consiguen romper las ataduras, son más libres que sus hijas y sus nietas. En eso de la libertad, la edad es un grado.

De barro y luz dijo...

Mi abuela, a los 98 años, decía: "Si tuviera que vivir mi juventud otra vez, ¡otro gallo me cantaría! "

Bss

Nacho dijo...

Mi abuela creo q tambien seria como esta en este caso. Un beso

Milena dijo...

Me ha encantado.

Besos

Nómada planetario dijo...

La abuela es la más sabia de la familia con diferencia. La veteranía es un grado muy valioso.
Besos sin llave.

Steppenwolf dijo...

Cuando eres joven no sabes, y cuando eres viejo no puedes. Solo es un problema de sincronía.

Saludos.

Eduardo Mancilla dijo...

Aunque suene increíble, parece que todavía quedan de esos casos, aunque no se de ninguno. Hermoso cuento.

Rita dijo...

¡Qué crack la abuela! Uno tiene que cumplir y dar los consejos que debe, aunque no sea lo que uno haría, porque ¡ay el corazón, y las hormonas, y todas esas cosas!

Bubo dijo...

¡En seguida me iba mi abuela a dejar el piso de picadero! El mío si. El mío lo ha tenido todo cristo. Y esperando que el pequeño empiece a pedirme que se queden las amigas.

Maria Coca dijo...

Jajajaja Un relato muy certero. Si es que la experiencia sirve para mucho. Estupendo texto! Besosss

larendija dijo...

El consejo es de cajón. Claramente :)
Besos, Alis
(me pareció muy bonito...)

Antonio Misas dijo...

Hay que vivir una vida y hacerse viejo para saber que nos vamos a ir y no vamos a volver, para saber que hay que probar el auto antes de comprarlo, si no, tendremos que pasarnos esa vida en el taller, y eso, la abuela lo sabe bien.

Besos Alis

Miguel dijo...

Esto demuestra dos cosas. Primero que el diablo supo más por viejo que por diablo y segundo que la hipocresía es la madre de todas las ciencias.

Un beso.

Espérame en Siberia dijo...

Jajajaja, ¡vaya giro en la historia! Me encantó. A veces, de quien menos te lo esperas, obtienes las mejores reacciones.


Un gran abrazo.

Alís dijo...

La Zarzamora: No arrancan, no puedes devolverlo y tienes que seguir pagando las letras aunque no funcionen. Mejor seguir el consejo. Beso, Eva.

Toro Salvaje: Eso te gustaría si fueras el abuelo que entrega la llave a su nieto ¿no? jajaja, Sí que se te va la olla, sí, pero eso está bien. Besos.

Chousa da Alcandra: Moito ensaio e erro levan enriba. Está ben que lle deas bicos a avoa, hainas que os merecen e moito. Bicoss

Alís dijo...

Lucrecia Borgia: Esperemos que lo usen a gusto. Besos.

Zeltia: Las abuelas están para "malcriar", ¿no? Y creo que con los años ellas mismas van rompiendo las ataduras para sobrevivir. Bicos.

De barro y luz: Ya lo creo. A nuestras abuelas les tocaron tiempos difíciles para ellas como mujeres. Habría que verlas ahora! Besos.

Alís dijo...

Nacho: ¿Te dejaba usar su casa? Besos.

Milena: Gracias. Besos.

Nómada planetario: Suele ser así, aunque no todas aplican igual su sabiduría. Besos sin prejuicios.

Alís dijo...

Steppenwolf: Siempre me sentí viviendo a destiempo. Tal vez es un mal más generalizado de lo que creo. Un abrazo.

Eduardo Mancilla: Supongo que te refieres a la postura del padre más que a la de la abuela. Gracias. Un abrazo.

Rita: Yo creo que la abuela lo haría su pudiera. Y tal vez de joven también lo haya hecho, pero sin admitirlo. Un abrazo.

Alís dijo...

Bubo: La mía, por no dar, casi ni me daba los buenos días. Prepárate no ya a que tu hijo te pide que se queden las amigas, sino también que tú te vayas mientras ellas están. Un abrazo.

Maria Coca: Por lo menos sirve para los que nos siguen, porque a nosotros a veces nos llega tarde. Gracias. Besos.

larendija: Lo más lógico no es necesariamente lo más frecuente. Gracias. Bicos

Alís dijo...

Antonio Misas: Y cuando aprendemos eso a menudo ya no estamos en condiciones de conducir. Debería haber una vida de ensayo y otra para aplicar lo aprendido. Y seguro que volveríamos a caer en los mismo. Besos.

Miguel: ¿No era la paciencia? jajajaja. Poca ciencia requiere la hipocresía, parece que en muchos es innata, sin necesidad de aprendizaje. Un beso.

Espérame en Siberia: Esas sospresas son las que le ponen sal a la vida. Gracias. Un abrazo

paideleo dijo...

Canta razón ten a avoa !.

Eduardo Mancilla dijo...

Por supuesto que me refiero al padre, la abu, una genia. Saludos.

Alís dijo...

Paideleo: é que as avoas son moi sabias, que por algo levan moitas experiencias enriba. Unha aperta.

Eduardo Mancilla: Sí, ya lo daba por supuesto. Un abrazo