Gracias, Claudia

jueves, 6 de febrero de 2014

Interpretaciones




- Hoy tendremos una clase diferente.

Todos sabían que cuando Isabel hacía ese anuncio, la clase de Literatura sería aún más entretenida de lo que ella ya sabía hacerla habitualmente. En el fondo, su frase significaba simplemente que ese día se saldrían del programa establecido.

- Leeremos y analizaremos un texto de un autor desconocido. Bueno, no tanto, porque es un relato de uno de vosotros, aunque no diré quién.

Laura intuyó que se trataba de un cuento que había escrito y entregado a su profesora para conocer su opinión y sus consejos. A fin de cuentas, ella le transmitió el verdadero placer de la lectura y el gusanillo de la escritura.

No se equivocaba. En cuanto Isabel comenzó a leer reconoció el cuento que daba menos miedo del que Laura intentó transmitir y que tenía un final más previsible de lo que hubiera deseado. Cubrió con las manos el rostro para disimular su sonrojo y fue escurriéndose en la silla hasta casi desaparecer debajo del pupitre.

Los comentarios de sus compañeros a la forma fueron bastante benignos. Sin embargo, sus interpretaciones sobre lo que escondía el texto, sobre el mensaje que quería transmitir, sí sorprendieron a Laura. La relación con su padre, cómo se integraba en la sociedad, alguna supuesta denuncia social, la frustración, el deseo… una retahíla de temas en los que ella por supuesto ni había pensado cuando escribía el cuento, que no tenía muchas más pretensiones que entretener y, si fuera posible, sorprender.

Al finalizar la clase, Isabel le pidió que se quedara un momento para conversar.

- ¿Qué te pareció la experiencia, Laura? ¿Por qué esa cara?

- Estoy un poco decepcionada. Yo no quería transmitir nada de lo que han comentado, y aunque algunas ideas sí me reflejan, otras no tienen nada que ver conmigo. Parece que no supe hacerlo bien.

- Tienes que tener presentes dos cosas. La primera es que dejamos en nuestros textos más de nosotros mismos de lo que creemos y queremos. Y, en segundo lugar, que un relato sólo te pertenece mientras lo escribes, porque cada vez que alguien lo lee lo hace suyo y lo interpreta desde su propia experiencia. Al final, hay tantos relatos diferentes como lectores.

24 comentarios:

Horacio Beascochea dijo...

Totalmente de acuerdo con la profesora.

Beso grande

MAR dijo...

Es verdad!!!
todo depende con los ojos de cada alma que nos lee.
Muy bien!!!
Un abrazo grandeeeeeeeeeeeeeeeee
mar

Juncal dijo...


Muy bueno, Alís.
Fíjate que Laura a través de tu pluma, lo ha vuelto a conseguir : vernos reflejados en cada letra que mente o corazón asimila.

Un beso grande.

TORO SALVAJE dijo...

Si.
Es como dices, pero eso no quita que al escritor le "moleste" comprobar que lo que quería transmitir al lector no lo ha conseguido.
Incluso duele porque piensa que no escribe bien.

Besos.

LA ZARZAMORA dijo...

Un sobresaliente para la profe.
Besos, Alís.
;-)

Antonio Misas dijo...

El lector lee desde su propia experiencia, como dices, desde su propio referente del mundo. Un lector experimentado se acerca más a lo que el narrador está contando, leer es como escuchar, no debemos quedarnos con fracciones de la conversación o identificarnos sólo con lo que nos interesa, para leer es necesario tomar cierta distancia, ser un observador de lo que se cuenta.
Alis, me parece un relato muy bueno, sencillo y bueno, muy didáctico, donde se ve muy bien lo que ocurre en la relación que existe entre el narrador y el lector, contado desde esos primeros acercamientos a la literatura, a la escritura y a la lectura.
Se lo voy a pasar a una amiga Maestra con la que a veces he hablado de estas cosas.
Es muy bueno.
Besos

paideleo dijo...

Cantas veces dicimos unha cousa e enténdenos outra totalmente distinta !.
Unha verdade coma unha casa a que dixo a profesora.

XuanRata dijo...

Cuantas más interpretaciones genera un relato mayor es su riqueza. Y para un autor nada debe de ser más emocionante que leer los relatos que los demás son capaces de escribir mientras el suyo.

Besos.

Chousa da Alcandra dijo...

Moito saben as profesoras!

Miguel dijo...

Es así. Uno escribe algo, y los que le leen interpretan algo. Y este algo no tiene por qué coincidir con la idea primigenia del autor. Esta es precisamente la magia de la escritura y la literatura.

Besos.

virgi dijo...

Buea esa profe, sí.
Se ve que tiene experiencia y le gusta enseñar.
Un fuerte beso

Maria Coca dijo...

Sabias palabras las de la maestra. Así es: cada cual tiene una manera de ver y de mirar la vida que puede ofrecernos otra tonalidad. Somos uno y muchos.

Buen relato, amiga.

Boris Estebitan dijo...

Es cierto, a veces escribimos e interpretan diferente a lo que pensamos, esa es la magia de la escritura.

Taty Cascada dijo...

Cuando escribo, tengo consciencia que esos versos me pertenecen en su totalidad sólo, cuando los tengo frente al teclado, en el momento que los edito y viajan a diferentes lugares, sé que se adaptarán al lector que lo interpretará a su acomodo y razón. Alguien -que no recuerdo- dijo que ese acto enriquece el texto porque lo hace verdadero y corporal,
es posible.
Un abrazo Alís.

Salomè dijo...

me encantò
me dieron ganas de correr a inscribirme en un taller literario.
que dirán quienes me lean. horror.

Eduardo Mancilla dijo...

Totalmente cierto, escribir es como una construcción donde cada lector pone su granito de interpretación. Muy lindo. saludos.

Alís dijo...

Horacio Beascochea: Imposible no estarlo, ¿verdad? Un beso grande.

Mar: Uno no puede desprenderse de quien es para leer. Un abrazo enorme.

Juncal: Muchas, muchas gracias. Un beso enorme.

Alís dijo...

Toro Salvaje: Así es, comparto con cierta frecuencia esa frustración, aunque sea comprensible. Besos.

La Zarzamora: Sí que se lo merecía. Un beso grande, Eva.

Antonio Misas: Podemos aprender a leer mejor para distanciarnos en lo posible de quienes somos, pero es imposible hacerlo del todo. Gracias por tus palabras, sabes que me animan mucho. Un beso grande.

Alís dijo...

Paideleo: Claro que cando entenden algo totalmente distinto senta un pouco mal. Unha aperta.

XuanRata: Sería interesante conocer esos relatos en los que se convierte uno que hemos escrito. Besos.

Chousa da Alcandra: Por iso son profesoras, non sí? Aínda que mágoa que non se poda dicir o mesmo de todas. Bicoss

Alís dijo...

Miguel: Magia mientras sólo sean interpretaciones de lo que escribimos. Cuando se entiende algo totalmente diferente puede ser frustrante. Besos.

Virgi: Muy buena la profesora. De ésas que permanecen en la memoria para siempre. Beso grande.

Maria Coca: No hay dos lecturas iguales. Incluso si una persona lee un texto en dos momentos distintos de su vida es probable que haga interpretaciones diferentes. Gracias. Un abrazo.

Alís dijo...

Boris Estebitan: Magia salvo cuando escribimos con la intención de que se entienda precisamente lo que queremos decir. Difícil tarea. Un saludo.

Taty Cascada: Lo que está claro es que un texto existe "más" cuando es compartido. Un abrazo.

Salomé: Anímate e inscríbete. Y aunque no vayas a un taller literario, escribe. Gracias.

Alís dijo...

Eduardo Mancilla: Una obra conjunta. Es bonito verlo así. Un abrazo

Zeltia dijo...

Por eso la magia de la lectura, porque nos reconocemos, como lectores, en los textos de otros.
otros nos descubren.
Esa comunicación entre lector anónimo y escritor, existe.

Alís dijo...

Zeltia: Es imposible desprenderse de uno mismo para interpretar un texto. Bicos.