Hizo un sol de justicia cada día de aquel largo verano en que Miguel se dedicaba a vender choclo en las micros de su ciudad. Usaba siempre una gran camisa roja de cuadros y tela gruesa, de manga larga, suelta por encima de unos pantalones ajados y rasgados.
Las ventas se le daban bastante bien. Los pasajeros solían comprarle movidos por la compasión. Seguramente pensaban que no tenía otra ropa. Lo que no sabían es que la falda de su camisa escondía una pistola de fogueo que llevaba para ayudarse a completar la meta de recaudación diaria en caso necesario.
Choclo = Maíz
Micro = Autobús
Uy un relato que refleja la vida dura de Latinoamérica. Te mando un beso.
ResponderEliminarAsí es, dura para la mayoría, porque hay contrastes muy grandes ahí.
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Un tanto manipulador en sus métodos.
ResponderEliminarY dispuesto a usar otro más intimidante, si no funciona el conmoverlos, aunque no letal.
Besos.
Demiurgo, tiene un plan b más intimidante, es cierto; al menos, habla bien de él intentar un plan a antes de recurrir a la amenaza. Y vende, no pide, también eso habla de su intención, creo yo.
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Un relato duro,pero no por eso deja de ser real.abrazos.
ResponderEliminarFiaris, imagino que en ciertos círculos no tiene que ser fácil salir de determinadas formas de vida. Intentarlo ya tiene mérito
EliminarAbrazos
original forma de vender choclos, muy buen relato.
ResponderEliminarsaludos.
mariarosa, por las buenas o por las malas. Al menos, lo intenta primero por las buenas...
EliminarUn abrazo
Hay que llegar al Ingreso Mínimo Vital. Más que nada porque es vital.
ResponderEliminarAbrazooo
Gabiliante, y ese adjetivo explica, aunque tal vez no justifique, el uso de determinados medios. La supervivencia nos vuelve más drásticos
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Ya era un detalle anteponer la venta de venta del choclo a la utilización de la pistola. Y otro, que esta fuera de fogueo.
ResponderEliminarBesos.
Macondo, creo que al menos muestra buenas intenciones. Tal vez le falte refinar el método.
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Dispuesto a todo por alcanzar su meta de ingresos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sara, así es, aunque no sé si tan dispuesto a todo, porque el arma no mata... Pienso en la frase que dices y en cómo le encajaría a muchos ejecutivos millonarios.
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Hola, aquí encuentro un contexto caluroso y opresivo que no tiene que ver sólo con lo físico sino también con una atmósfera de lucha y esfuerzo. Pero hacia el final nos presentás otro aspecto de la personalidad de Miguel, queda para otros el análisis de su compleja conducta, como lector me parece muy buen relato y con mucho para debatir.
ResponderEliminarTe dejo un abrazo.
Eukel, muchas gracias por tu comentario. Creo que sí da para mucho debate, de los muchos matices que acompañan las decisiones que tomamos en la vida y los caminos que elegimos para vivirla.
EliminarUn abrazo
Alís:
ResponderEliminarun vendedor muy precavido...
Salu2 desarma2.
Dyhego, eso vale por dos ¿no?
EliminarBesos
Sorpresas te da la vida... de todas formas hay que reconocerle que primero lo intenta por las buenas... es que comer ha de comer...
ResponderEliminarJe.
Besos.
Así es, Xavi. De Miguel destaco su intención de elegir un camino más respetuoso con los demás, aunque guarde un as en la manga por si no funciona.
EliminarBesos
Miguel es todo un profesional de la supervivencia. De quienes no hay que fiarse nunca es de los que llevan traje y corbata; esos son los peores.
ResponderEliminarCabrónidas, llegué a la misma conclusión con el comentario de Sara, cuando decía lo de "dispuesto a todo por alcanzar su meta de ingresos". Lo de Miguel quizás sea más evidente, otros parecen más sutiles y son más agresivos.
EliminarBesos
Vamos la venta, había que hacerla sí o sí. Las armas las carga el diablo, cuidado con ellas. Un besote todo sea por la supervivencia.
ResponderEliminarCampirela, por mí las armas desaparecerían de la faz de la tierra. Bueno, y del Universo también.
EliminarBesitos
Un relato muy, muy original, esa forma de vender choclos. Miguel sabe que hacer para sobrevivir.
ResponderEliminarFeliz jueves .Alis dime que no has entendido del código de registro.
Gracias.
Muchas gracias, Carmen. Miguel lo intenta por las buenas, pero por si no resulta elabora un plan b...
EliminarEn cuanto al registro, como ya te dije, es que no lo conozco. No tenía ni idea de su existencia. Pero no te preocupes, era curiosidad. Muchas gracias por estar atenta.
Besos
Caramba. Un beso
ResponderEliminarSí, Susana, caramba, jeje
EliminarUn abrazo
Que fuerte! Vaya con él!
ResponderEliminarBesos.
Alfred, y aún podría ser más fuerte. No es de los peores Miguel.
EliminarBesos
Sorprendente el giro final... A veces las apariencias engañan.
ResponderEliminarMuy buen relato!!
Beso!
lunaroja, yo diría que a veces las apariencias no engañan, pues creo que lo hacen la mayoría de las veces. Todos escondemos alguna sorpresa, al menos.
EliminarMuchas gracias
Besitos
Aún son muchos los que no tiene otro remedio que "tener dos oficios"
ResponderEliminarHoy he aprendido que las mazorcas se llaman también, choclos. Gracias.
En catalán "panotxa" siempre me ha parecido ideal como nombre de payaso
EliminarRicard, a veces ocurre que mientras transitamos de un oficio a otro necesitamos tener un pie en cada uno, para poder sobrevivir.
EliminarCreo que allá también se le dice mazorca a la mazorca. Choclo es como se llama al maíz
En gallego decimos panocha; o sea, igual pero escrito distinto
Bicoss
El choclo y el micro, refuerzan mi teoría que no se debe traducir literatura sudamericana al catalán. Es un crimen de lesa humanidad literaria.
ResponderEliminarSaludos.
Francesc, supongo que toda traducción hace perder perlas de los idiomas originales. Por otro lado, facilitan la comprensión. Una cosa por otra, supongo.
EliminarMuchas gracias por tu visita. Me alegra verte por aquí.
Un abrazo
Pues sí que utilizaba un método duro sino vendía, qué fuerte, mal hecho si tiene que matar para sobrevivir. Unos viven a costa de otros jajaja.
ResponderEliminarMuy bien micro, Alís, me ha sorprendido el final.
Un beso enorme.
María, unos viven a costa de otros, y no siempre son los que recurren a vender choclo o incluso a amenazar con un arma. En todo caso, Miguel llevaba un arma de fogueo, no tenía intención de matar.
EliminarMuchas gracias
Besos
Muchas saludos amiga
ResponderEliminarGracias, Gustavo. Un gusto verte de vuelta
EliminarIlduara25 de octubre de 2024, 20:47
ResponderEliminarUna pistola de fogueo no es un arma de destrucción y puede disuadir a malhechores.
Un beso.
Ilduara, copié tu comentario porque llegó a otra entrada.
EliminarCreo que el hecho de que sea un arma de fogueo "rebaja" la posible maldad de Miguel. Y sí, tal vez tenga un propósito de defensa y no ataque
Bicos
Buenas noches y muchísimos abrazos.
ResponderEliminarAbrazos también para ti, Gustavo
EliminarEn lugar de un as en la manga, guardaba un arma en la camisa. Un hombre de recusos, sin duda, aunque recursos de dudosa legalidad.
ResponderEliminarUn abrazo.
Josep Mª, la ilegalidad está fuera de toda duda, jajaja. Y ahora que lo dices, vez el hecho de que sea de fogueo no es por cuidar a las posibles víctimas sino por asegurarse penas menores en caso de ser detenido...
EliminarUn abrazo
Muito bom este texto, meus parabéns pela criatividade.
ResponderEliminarArthur Claro
http://www.arthur-claro.blogspot.com
Muchas gracias, Arthur
EliminarUn abrazo
¡¡Genial, Alís!! Me encanta.
ResponderEliminarUn beso admirador.
Muchas gracias, Eva S. Stone. A mí lo que me encanta es verte de vuelta
EliminarBesitos
No hay nada como un buen sistema de persuasión en caso de que los argumentos habituales de venta fallen ; ) Mil gracias por tus palabras estas y aquellas, de corazón, otro beso grande de vuelta para ti ALÍS, le soplo desde sur de nuestra Galicia hasta tu norte, para que te llegue antes : )
ResponderEliminarMaría, no puedes imaginar la alegría que me produce leerte, en tu blog y aquí. Tantos años de ausencia me parecieron demasiados. ¿Desde el sur? ¿Te cambiaste?
EliminarBiquiños
A eso yo le llamo un hombre astuto, como dice
ResponderEliminarel gran dicho popular, por las buenas o por la manas, por lo civil o lo criminal. Buen micro relato que refleja la sociedad que poco a poco debemos cambiar y, a pesar de que nunca lo
lograremos, nos queda la literatura para pensar en ello.
Grande Alís, por cierto, también vendía
maíz morado? Me encanta el brebaje que sale de allí, la chicha morada, no sabía que en Chile también había.
Lo dicho: excelente trabajo,
no dejo besos
no dejo abrazos
es que ando con mucha prisa
besines
anda, me dio tiempo
ciao.
A. Javier, me hiciste pensar en el lema del escudo de Chile: "Por la razón o la fuerza". Tal vez Miguel lo lleva en su adn.
EliminarNo sé si en Chile hay maíz morado. No me suena haberlo visto. La foto la elegí con intención metafórica; ya sabes, esas pajas mentales mías.
Me alegra que te haya dado tiempo.
Besitos para ti
¡Las apariencias a veces nos engañan! Siempre tenemos que prestar atención a estos vendedores Alis...
ResponderEliminarUn beso!
A.S., siempre tenemos que prestar atención a todo el mundo, no sólo a estos vendedores, porque como dices las apariencias engañan. No es cuestión de ir por la vida desconfiando de todo el mundo, pero la cautela nunca está de más.
EliminarBeijos
Lo intenta siempre por las buenas, pero si no da resultado prepárate... 😉
ResponderEliminarBesitos.
Laura, eso es coacción ¿o no?
EliminarTal vez todos, dependiendo de qué queremos y cuánto lo queremos, podemos caer en lo mismo: intentar lograrlo por las buenas y si no... que se preparen.
Besitos
Bueno, lo de fogueo, suaviza la presencia de esa pistola...quizás era para defenderse en su barrio, no sé, me gusta más ese final
ResponderEliminarBesos
Carmela, lo de fogueo al menos habla de que intención de hacer daño físico no tiene. Pensar que sólo es para defenderse muestra que eres buena persona.
EliminarBesos
Un hombre malhambriento... bien vale por 2... o tres.
ResponderEliminarY que no le toquen los webos estos webones/wuevones ;)))
Besos, Alís.
Sí, Eva, webeos los justos, je.
EliminarLa necesidad se viste de muchas maneras diferentes
Besos