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viernes, 17 de octubre de 2025

Yin Yang




Mi intensidad (cuando estoy de buenas le llamo pasión) es mi mayor defecto.
También mi mayor virtud. 


Como virtud, mi pasión me muestra el sentido de la vida. Es la que me hace cruzar océanos sin dudarlo, darle la vuelta a la Tierra las veces que sean necesarias para encontrar mi lugar, aun sabiendo que para lograrlo debo hallarlo primero dentro de mí. Con poco éxito, por ahora, salvo por algunos chispazos. Los suficientes para mantener la confianza.
Como virtud, mi pasión me vuelve pura, confiada. Me ayuda a disfrutar los regalos de mi vulnerabilidad. En ella me dejo querer, me abro (mi alma invita a entrar con un "¡Hasta la cocina!") y la vida me acaricia, me da placer, me mima. Entonces la dicha llega a ser tan inmensa que bajo la guardia. Y la intensidad, siempre presente, cambia de cara.


Como defecto, mi intensidad alimenta mis fantasmas y mis miedos, los hace presentes y me esconde (a veces por demasiado tiempo). Es la que anda recordándome cada herida, cada golpe. Me recuerda también cómo dolieron. Activa todos mis sentidos, me pone alerta, observadora, intuitiva... y como busco el peligro, lo encuentro. Los suficientes para no lograr callar el miedo.
Como defecto, mi intensidad puede volverme fría. Aparentemente fría. Porque este hielo en que me encarno tiene un corazón en llamas, un núcleo de fuego que lucha por sobrevivir. Entonces mi alma se viste, se cubre. Y se va poniendo máscara tras máscara: desconfianza, susceptibilidad, pánico... hasta ahogarme.


Mi pasión me pide ahora que cambie el orden de este texto.
Mi intensidad me dice que aún no estoy preparada.


viernes, 29 de noviembre de 2024

Distancia

 

Distancia es el vacío en su mirada en esos escasos instantes en que logran cruzarse los ojos. Es la incongruencia. Es el agotamiento.

 

Distancia es el desgarro, el abismo, el dolor estirándose. Los recuerdos explayándose: a veces crueles, a veces dulces. Las menos. Es la indiferencia que asoma.

 

Distancia es también espacio. Y tiempo… Es la suavidad erosionando el filo de las heridas. Es la calma a ratos cada vez más largos. Es el olvido, a ratos (cada vez más largos).

 

Distancia es la decepción tiñendo o destiñéndolo todo. Es la derrota. Es el pasado pesando, como lastre. Es rendirse a la evidencia.

 

Distancia es la nostalgia de haber creído alguna vez. Y la tristeza de haberse equivocado. La añoranza de la ilusión, de la risa y la osadía. La morriña; absoluta.

 

Distancia es también el futuro cosiendo nuevas alas, o remendando las viejas. Es el silencio desdibujando recuerdos, el aire entrando en los pulmones... 

 

Distancia es respirar.

 

sábado, 2 de noviembre de 2024

¿Qué queda de mí?

 

¿Qué queda de mí en los lugares en los que fui y ya no estoy?

¿El vacío? ¿Un alivio? ¿Un tibio recuerdo? ¿O el más frío de los olvidos?

¿Me recuerda el atardecer?

¿Echa de menos la Luna las palabras de amor que me inspiraba?

¿Buscan las Pléyades mi mirada con el mismo afán con que yo las rastreaba?

¿Cuál es la sensación que acompaña a mi nombre cuando éste aparece de repente en la memoria de quienes quise? ¿Qué emociones hablan de mí y de mi paso por sus vidas?

¿Qué queda de mí en los lugares en que fui y ya no estoy que siga pudiendo sembrar?

¿Qué queda de mí en los lugares en que fui y ya no estoy que perdí para siempre?

¿Qué queda de mí en este enésimo inicio?

¿Qué queda de mí?

 

jueves, 3 de octubre de 2024

Por prescripción


 

El terapeuta le sugirió que rompiera cosas 
para manejar su frustración y su ira.

(Y empezó a romper corazones).
 
 
 

jueves, 19 de octubre de 2023

La cortina rota



Hace ya demasiado tiempo conocí a un locutor de radio. Me fascinaba su voz.

Son muy vagos los recuerdos que tengo de él. Se llamaba Rafael, o Ángel, o algo así. No sé cómo, aunque supongo que yo llamé a la radio, hablamos por teléfono. No sé tampoco cómo ocurrió, pero a esa conversación en el aire le siguieron otras privadas, incluso diría off the record.

Tampoco sé cómo, sin duda por insensatez juvenil, lo invité a casa a cenar. El hombre que apareció en la puerta no se parecía en nada al que yo imaginé conteniendo esa voz. Lo instalé inmediatamente en el plano de la amistad y seguí actuando con normalidad. No sé qué ocurrió, pero sí que intentó besarme y yo no quise. No recuerdo tampoco la escena que siguió, salvo que logré que se fuera y que yo quedé preocupada por una cortina rota.

Deduzco que logré arreglarla y que nadie se dio cuenta, porque la cortina no volvió a ser tema. Hasta ahora. Porque al recordarla pienso que si se rompió debió de ser por algún forcejeo. No comprendo por qué no logro recordarlo, me asusta pensar en el riesgo que corrí y me siento afortunada por que sólo es un vago recuerdo.

A él seguí escuchándolo por un tiempo más. Y ya no sonaba igual.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Volver

 

Pero el viajero que huye

tarde o temprano detiene su andar.

Y aunque el olvido que todo destruye

haya matado mi vieja ilusión,

guardo escondida una esperanza humilde

que es toda la fortuna de mi corazón”

Carlos Gardel

 

 

“No hay futuro con más posibilidades que un futuro incierto”

 

 

Volver.

 

Ando volviendo a muchos lugares, empezando a volver y terminando de volver también. Con entusiasmo, con miedo. Con vida. Aún con vida y de nuevo con vida.

 

Los días se me van, sin descanso, entre empezar a volver y terminar de hacerlo.

 

Volver al lugar que ya no es. Del que ya no soy, o no del todo. Volver sin ser ya yo. Volver a ser yo para poder volver. Y seguir siendo yo entre idas y venidas.

 

Volver a tus brazos. Volver a amarte y a dejarme amar. A amarme. Volver a encontrarme en ti. Volver a perderme en ti, y contigo. Volver a creer posible lo imposible.

 

Volver a escribirte. A escribir. Volver a acariciarte con cada texto. Volver a jugar, volver a compartir. Volver a asomarme, a mostrar en palabras lo que bulle en mí.

 

Volver a empezar. Saltar de nuevo sin red confiando en que caeré de pie. O que sabré levantarme de nuevo. O ya no. Volver a no saber. Volver a ver con los ojos cerrados.

 

Ando volviendo sin parar. Yendo hacia un futuro siempre con aroma a pasado. Volviendo porque antes me fui sin hacerlo nunca del todo.


Volviendo. Como siempre.


domingo, 19 de marzo de 2023

Hielo y fuego

 

Fotografía: Pedro José Benlloch 

 

 

Es difícil poner distancia cuando estás ya tan dentro de mí. Imposible, en realidad.

 

Tanto como permanecer cerca.

 

Y así vamos sumando años, alternando el hielo y el fuego.

 

sábado, 11 de marzo de 2023

Lo nuevo. O no


Ando evadiendo el silencio, los espejos y esta necesidad, esta terca carencia, que se empeña en manifestarse a la primera de cambio. Ando evadiendo cualquier señal de lo que realmente soy o me pasa, por si tengo que hacerme cargo. Ando evadiendo la vida a cada aventura que me propone, por si me acaba gustando. Ando evadiéndome.

 

O no.

 

 

lunes, 6 de marzo de 2023

El lenguaje no es inocente


 Fotografía

inocente

adjetivo · nombre común 

1.

[persona] Que está libre de culpa o de pecado.

"el jurado lo declaró inocente" 

2.

Que no tiene malicia, mala intención o picardía.

"broma inocente"

 

 

“El lenguaje no es inocente” es probablemente la frase que más recuerdo de nuestra mentora (entre otras muchas). Me gusta porque me mantiene en un terreno más cómodo, el lenguaje. Y porque me invita a explorar todo lo que hay detrás de lo que decimos. También de lo que callamos.

 

La frase me gustó siempre tanto que no me la cuestionaba. ¡Era un hecho! Pero el recuerdo me encontró juguetona. Me detengo en cada palabra e inicio el recorrido de vuelta deteniéndome: inocente. Busco el significado en el diccionario. Y todo calza. Eso significa que, sea inconsciente o conscientemente, el lenguaje carga también nuestra mochila.

 

Lo que decimos (y pensamos) nace de nuestra culpa y pecados, pero también de nuestra satisfacción y dones. Nace de nuestra historia, de los recuerdos tatuados en la memoria con la tinta desteñida; y de los heredados, que viajan en cajas cerradas de generación en generación, de trastero en trastero: no sirven para nada, pero ocupan espacio.

 

Lo que decimos (y lo que callamos) nace también de nuestro futuro, de nuestras ganas o sueños. Y adquiere intención, algunas veces mala (¿qué será mala?). Aparece pícaro. Para bien y para mal. Contribuye al futuro que creamos, sumando o restando, enfocando o distrayendo, según lo que vamos sintiendo en este presente tan descuidado.

 

Por eso conviene tener presente que el lenguaje no es inocente.

 

viernes, 24 de febrero de 2023

Los tres abedules

 

Estaba agradable la tarde. El Sol, mostrando por fin clemencia, se preparaba cansado para acostarse. La conversación, repleta de agradables silencios, profunda y liviana a la vez. La caricia de la brisa, con esa suavidad que sólo detectas cuando no tienes prisa. El tiempo se detenía a ratos esa tarde en esa terraza. 

 

- No me había fijado en esos árboles de tu jardín. 

- Son abedules. 

- Nunca reparé en ellos y me sorprende. Los tres juntos… Dos grandes y uno chico… 

- ¡Oh, cierto! Como nosotros con la peque. 

- Entiendo que el pequeño es la niña. De los otros dos, ¿cuál eres tú? 

 

Susana perdió su mirada en ese rincón del jardín. Guardaba silencio.

 

Laura supo que no habría respuesta. Algo le decía que Susana se estaba mirando por primera vez.

 

Los abedules mayores tenían la misma altura. Uno estaba frondoso. El otro, a su lado, se secaba.

 

lunes, 20 de febrero de 2023

Pasado. Y pisado

 

Me queda… 

 

… el recuerdo de los buenos momentos que viví, registrados en mi memoria con la perspectiva de sus presentes. De otros malos, también. 

 

… la huella del coraje de permitírmelos, la valentía tatuada en la piel. Y en la experiencia. 

 

… el aprender a quererme de otra manera. No sé si más, creo que sí mejor. O al menos, intentarlo. 

 

… el registro de haber vivido, de haber querido, de haber amado. El del llanto, el del fuego que abriga y el del fuego que abrasa. El registro de la vida pasándome. 

 

… todavía, cierta sensación de dolor; algunas heridas abiertas y alguna reabierta. Un languidecer del corazón en busca de pausa, de calma. 

 

… la gratitud como emoción de base. Por lo que fue, por lo que vale. Lo que fue importante lo es para siempre. Así lo vivo yo. 

 

Me queda, finalmente, el descanso en la certeza de que es pasado. Y pisado.

 

domingo, 12 de febrero de 2023

Lucas reclama

Fotografía: Alís Gómez


Lucas me ha dado espacio. Supo que yo necesitaba estar sola y me acompañó a media distancia. Dormía a mis pies en la cama o en la alfombra del salón si el sueño me dominaba en el sofá. Siempre a mi lado y sin contacto, ni siquiera visual.

Esta noche es él quien extraña. Está abrazando con su pata mi brazo derecho. Intenta que deje de escribir. No quiero hacerlo, aunque el masaje de la vibración de su ronroneo me cautiva. La tibieza de su cuerpo pegado al mío también. Me resisto, como es evidente.

Y está tan determinado pidiendo sus mimos, que se atrevió a lo nunca hecho antes: acercó su pata a mi rostro, tomó mi mejilla y giró mi cara hacia la suya. Quería que lo mirara. Quería que lo viera. 


Se siente igual que yo.


domingo, 20 de marzo de 2022

Paz y guerra


Si quieres paz, prepárate para la guerra. Es una de las frases que más he escuchado últimamente en las noticias que vienen de Europa. De hecho, varios países anunciaron que aumentarán sus presupuestos en Defensa. Una parte de la población apela a que son necesarios más médicos, más profesores y menos tanques, y escucho a una diputada respondiendo: "Todos queremos eso, pero estamos en una situación de guerra". Qué oportuna, pensé sin pensar.

Generalmente queremos aquello de lo que carecemos, y cuando lo tenemos dejamos de valorarlo y de ser conscientes de quererlo. Es decir, para querer la paz necesitamos perderla o tener la sensación de que la perdemos. Guerras ha habido y siempre hay para comprender que la paz es frágil, pero ni siquiera Siria estuvo lo suficientemente cerca de Occidente como para provocar más inversiones en Defensa. Así que surge una guerra en un extremo de Europa, en el que sólo un país sufre la destrucción, la tragedia, la muerte... Las grandes economías sienten tocado su corazón y el deseo (de paz) ya encontró la necesidad que lo despierta y que justifica prepararse para la guerra.

Si quieres paz, prepárate para la guerra. ¿Quién creó este eslogan? ¿Qué le movió a crearlo? ¿Con qué propósito lo hizo? Sin ánimo de entrar en teorías de conspiración, me lleno de preguntas sobre cómo funcionamos, como Humanidad, ¿qué nos mueve?, ¿qué nos impide respetarnos?, ¿cuál es nuestro límite?... Cada vez que escucho la frase la imagino en un anuncio publicitario de alguna empresa armamentística si pudieran emitirse por televisión. Cada vez que la escucho pienso en la habilidad que alguien tuvo para disfrazar de pacifismo una acción completamente opuesta. Una paradoja que convence en todas las direcciones.

¿Cómo sería prepararnos para la paz?

viernes, 31 de diciembre de 2021

Un día más


Ya no diré que no me gustan los balances porque, aún siendo cierto, inevitablemente lo hago cada fin de año, a pesar de que creo que mañana sólo será un día más. 

 

Hace 365 días escribía sobre mi sonrisa porque, por primera vez, finalizaba un año sintiéndome orgullosa de mí misma por todos los desafíos que había superado. Podría decir lo mismo en este 2021 que termina y, sin embargo, no lo cierro sonriendo, sino con una sensación de insatisfacción que me tiene entre malhumorada y triste. 

 

Recurrí este año a la misma estrategia que me permitió sobrevivir al 2020: vivir un día a la vez, no anticiparme (¿para qué?). Tal vez por eso perdí la perspectiva de todo lo logrado, de lo valiente que fui, de la fuerza que encontré no sé dónde y de los retos que vencí. Este texto me permite tomar conciencia de ello. 

 

No obstante, el sabor de boca que me queda es muy distinto, porque he tenido siempre la sensación de dificultad, de que fue un año cuesta arriba, como en esos sueños en que huyo no sé de qué intentando correr sin lograrlo, en los que cada movimiento que hago sólo evita que retroceda, pero no me permite avanzar. 

 

Mañana sólo será un día más, será un paso que no me permita llegar a donde quiero (si acaso supiera dónde es), pero me hará salir de donde no deseo estar.  

 

¡Adiós, 2021!

 

lunes, 30 de agosto de 2021

Con manos de ciego

 

 

En algún lugar de la ciudad,

a esta hora, 

una pareja  

está mirándose 

con manos de ciego. 

 

lunes, 7 de junio de 2021

Me quiere, no me quiere...

 
 
Harto de que las margaritas siempre respondieran que no, buscó otros oráculos que deshojar. Nunca imaginó que esa decisión supondría el inicio de su debacle. Probó con un trébol de cuatro hojas que por fortuna encontró, sólo para descubrir que eso de que dan suerte es un mito. Probó con los gajos de mandarinas, pero todas le entregaban una respuesta ácida. Probó con racimos de uvas, y todos resultaron pares…
 
Ahora busca la respuesta que desea en botellas de vino. Se sirve una copa. Me quiere. La rellena. No me quiere. Me quiere. No me quiere… Dicen que varias veces obtuvo el sí deseado, pero estaba demasiado borracho para darse cuenta.
 

domingo, 16 de mayo de 2021

¿Se entiende?

 


Cuando hablamos usas una muletilla que al principio no percibía, después me resultó curiosa y ahora me molestaría si te diera importancia. Es una frase socorrida y habitual, no eres original con ella. ¿Se entiende?

 

Empecé a reparar en ella porque siempre la traías después de decirme algo que no, no había entendido. Me parecía curiosa porque la interpretaba como una toma de conciencia de que no habías sido claro, como si quisieras chequear si te habías explicado. Eso me recuerda que hace tiempo yo la dije una vez y me corrigieron: “¿Por qué en lugar de preguntar si yo entendí no preguntas si tú te explicaste?”. 

 

Entonces descubrí, y ahora compruebo, que un ¿se entiende? pone en el otro el esfuerzo compartido que requiere la comunicación. Y en cuanto comencé a responderte que no comprendía, ante tu falta de aclaración, me di cuenta de que no es más que una excusa, un comodín que usas para no expresar con claridad qué piensas o qué sientes. Tal vez porque implicaría hacerte cargo de lo que dices. 

 

domingo, 28 de febrero de 2021

Placer culpable

 

 
Fotografía: Alís Gómez 

 

 ¿Por qué lo más vital es inasible? 

El aire, la sangre, el agua…

 

Desde febrero de 2020, cuando me mudé al departamento, tenía preparadas las sales para darme un más que merecido baño de tina. Demasiados meses para cumplir una promesa, aun siendo a mí misma. Pero valió la pena. 

 

Cierro los ojos y siento la cálida humedad del agua envolviendo mi piel. Me rescata y me pone a salvo de cualquier preocupación cotidiana. Mis manos juegan en ella, queriendo asirla, devolviéndole la caricia. 

 

Abro los ojos y veo mis rodillas asomando en el agua, como dos islas buscando un viento que las despierte, una brisa que calme el volcán que bulle en mi interior, un cabo que me mantenga atracada a puerto. 

 

La visión me trae el pensamiento de que el placer de este baño en diez años será un lujo prohibitivo, tal vez incluso prohibido. Y pensando en este derroche me inunda la culpa, más fría que el agua que contiene la bañera. Empiezo a moverme, incómoda, tentada a salir… 

 

¿Estoy derrochando o estoy aprovechando? Debo hacer que valga la pena. Con ese propósito, cierro de nuevo los ojos y me sumerjo en la húmeda tibieza que me sostiene, como en un útero. Y mis manos juegan de nuevo en el agua, acariciándola, intentando asirla…

 

domingo, 7 de febrero de 2021

Un trozo de mi vida

 

 
Fotografía: Idana Gómez Astudillo

 

 

Hoy pasé por delante de la casa en la que viví por más de diez años. Aún no se cumple uno desde que la dejé. Sin nostalgia, con la certeza de que era el cierre de un ciclo. Y no un cierre cualquiera. Éste venía de la mano con un inicio enorme y desafiante.

 

Hoy pasé por delante de la casa en la que viví por más de diez años y el portón estaba abierto. Había tres trabajadores en la puerta y se veían escombros. Me pareció ver medio derribada una de sus paredes amarillas, pero pudo ser una proyección.

 

Me gusta pasar por delante por curiosidad. Durante diez meses no ocurrió nada en ella, se iba abandonando, como si hubiera quedado triste por nuestra partida (la pandemia hizo el resto). Ahora que han comenzado las obras, quiero ver en qué se convierte.

 

E imaginando cómo será el nuevo espacio en el lugar de siempre, las nuevas vidas que lo ocuparán, apareció la pregunta de qué quedó de mí en esa casa. ¿Qué será…? Suspiros. No pocas lágrimas. Latidos. Las cenizas de Magoo. Algunos sueños. Ecos de risas… 

 

Un trozo de mi vida.

 

martes, 5 de enero de 2021

Ríe, ríe... Llora, llora...


Ríe, ríe, que ya llorarás…

 

Y como de eso se trataba y en eso estaban, la carcajada escondió el peso de la frase, la lápida que acababa de soltar. Así eran las noches de aquellos intensos días: había que ponerle risa a tanta profundidad. Parecía el único modo de salir airosos, lo justo y necesario para poder conciliar el sueño. Era importante descansar para encarar otro de esos días, desafiantes, pero que recuerda con más son-risas que lágrimas. 

 

Luego llegaron esos otros días en que prevalecía el llanto. No hacía falta un motivo, bastaba una respiración profunda para chocar con sus dolores. Y abría la espita de una fuente inagotable de húmeda pena. Toda ella era melancolía caminando por un mundo que parecía ajeno, aunque la ajena era ella. Extranjera en la vida, sólo necesitaba una voz alentadora recordándole que toda moneda tiene dos caras.

 

Llora, llora, que ya reirás.