Ya no puedo esconderme. Y creo que ni quiero.
No importa el nombre que adopten, en qué historia se involucren o la suerte que tengan.
Todas son mujeres que me habitan.
Y ellos, y lo sabes, son los hombres que te habitan.
Soy Laura, la que se muere por que desees saber todo de ella y amarla tal cual es, y encuentra en ti la escucha, la búsqueda, la ternura y el cobijo; Soy Alicia, que se muere de a poco viendo cómo el otoño avanza inexorable hacia el invierno de su vida y encuentra en ti el sueño de los brotes de primavera; Soy Susana, resuelta y juguetona, puro verano, que se muere por que leas sus pensamientos y te reconozcas en ellos, y encuentra en ti un espejo de sus miedos y sus anhelos.
Todas son mujeres que me habitan.
Y en ti, lo sabes, habitan todos sus hombres.


