jueves, 30 de mayo de 2019

No llueve sólo sobre mí


Fotografía: Pinterest


Hay vida más allá de mí misma.
Casi la suelto.

Fue en la noche. Primero llegó el viento, entreteniéndose con las hojas de los árboles, meciéndolas primero y zarandeándolas luego al tiempo que llegaba la lluvia. Pareciera que caían todas las gotas a la vez. Llovió con ganas. Desahogándose. Con necesidad.

En el día siguieron acompañándome. El viento y la lluvia. Dándose algún que otro respiro. Pero leales. Venían a contarme que no llueve sólo sobre mí. Casi lo olvido, sumida en esta bruma que me envuelve y no me permite ver, ni casi respirar. 

Hay vida más allá de mí misma.
Y viene a rescatarme.

martes, 28 de mayo de 2019

Flor de Luna




La primera vez que la escuché fue cuando mi hermano me mandó a pedírsela a la orquesta. Obvio que me dijeron que sí. Era la orquesta Semilla, que por años amenizó el San Ramón. Me encantó, por bella y porque me la dedicaron. Para mí fue una preciosa recompensa por tener que cumplir las órdenes de mi hermano. 

El año siguiente la volví a pedir. La mantenían en su repertorio. La mantuvieron por años, al menos hasta que dejaron de venir a la fiesta. ¿O soy yo la que dejó de ir? 

Al tercer año ya no tuve que pedirla, ni los siguientes. A poco de empezar la verbena dedicaron una canción para la amiga del batería Miguel, y escuché los primeros acordes del “Flor de luna” de Santana. Y era una caricia al corazón. 

Sobre todo porque siempre ocurría lo mismo. La certeza con que lo esperaba era tan fuerte como el temor a que no ocurriera. Sentía tu mano en mi hombro y la reconocía sin verte ni escucharte. Era el roce preciso que deseaba. Y bailábamos. Siempre bailábamos. 

Las únicas conversaciones que tuvimos fue en esos bailes, cada vez más pegados, cada vez más codiciados. Nos gustábamos. Siempre fuimos conscientes de ello. Lo notábamos en esos escasos encuentros diurnos en que no nos atrevíamos a hablarnos, ni a dejar de mirarnos. 

Alto y moreno. Solitario, siempre solo, llegabas en tu moto. Enigmático, creo que tímido. Mi adolescente intuición me decía que también apasionado. Me gustaba que me gustaras, y saberte mirándome, sintiéndote con la música.  

Y me llenaba de un extraño orgullo saber que mi madre y tu padre también bailaron juntos. 
Y se gustaban.
 
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domingo, 26 de mayo de 2019

¡Qué ocurrencias!


Fotografía: Rodney Smith


Nunca imaginó que convertiría en algo rentable aquella loca idea nacida en una de esas noches que comienzan con una copa de coñac y terminan con la redacción de multitud de soluciones para este mundo aparentemente sin solución. 

El detonante fue un comentario sobre la falta de tiempo. Prendió la llama de expresiones como cuanto más corro menos tiempo tengo, aunque no quiera la vida me empuja o paren este mundo, que me quiero bajar. 

Recordó esa tribu africana cuyos miembros corren todo el día, un gran número de kilómetros, por el mero placer de correr. Sólo a veces se detienen: cuando sienten que el alma se les ha quedado atrás. 

“¿Dónde se cayó la vida? ¿Dónde quedó asustada?”, evocó las preguntas de Galeano y pensó que podría diseñar un modo de acompañar a los corredores de nuestras calles a detenerse y asegurarse de que su alma les acompaña. De no ser así, esperarla o retroceder en su búsqueda.

Un presente conectado con el alma siembra un mejor futuro. 

- ¿Y cómo lo conseguirás? 
- No sé. ¿Y si los ato a un árbol para obligarlos a parar? 
- ¡Qué ocurrencias!

viernes, 24 de mayo de 2019

Me vierto



No está siendo fácil. 
La aridez del desierto que nos envuelve y nos separa me seca por dentro y me vierto en llanto, en aliento y en palabras.

Me vierto en llanto.
Como lava marcando a fuego el surco de cada lágrima.

Me derramo en aliento.
En estertor, en la búsqueda frenética del último hálito disponible.

Me desgarro en palabras.
Cargo sus alforjas con mi dolor y las arreo. Sin soltarles las manos.


Y lo peor es que tengo muchas razones para sonreír. Hasta me río, con ganas. Y lo disfruto… Lo peor, porque aún con esas razones siento el frío contaminándome por dentro. Siento frío.

No está siendo fácil.
La mujer que se fue. La nueva mujer que nació. Frágil, absolutamente vulnerable, sensible al estímulo más sutil. Flotando como hoja de otoño.

Y me hago ovillo. 
Respiro lo más profundo que puedo. Y suelto el aire lentamente. El tiempo me regala el poder de sentir segundo a segundo el pulso de tu piel abrazándome. Amparándome.

Lo recuerdo como si lo hubiera vivido.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Noche a noche



Noche primera:
Penetra mis sueños.
Cuélate en mí.
Cala mi voz.

Noche segunda:
Recorre mis distancias.
Habita mi deseo.
Mi desorden.

Noche tercera:
Explora mis cavernas.
Posee mi memoria.
Y mi olvido.

Noche cuarta:
Descúbreme. Conquístame.
Adoctrina mi piel.
Yo aprendo.

Noche quinta:
Agótame las fuerzas.
Resucítame después.
Que me muero.

lunes, 20 de mayo de 2019

Volver a casa



- Es bonito volver a casa y reencontrarme con tu abrazo. Ese torpe abrazo que a veces me sabe a remanso, abrigo o paraíso, y a veces a vencido, caduco y atrasado.

Fernando escucha porque le gusta escucharla cuando ella abre el corazón, por la vía del desgarro o la vía de la confianza plena. 

- Te he sentido presente durante todo el viaje, pero extrañaba este momento en el rincón del sofá en que escucho tus palabras y el latido que las sustenta.

Fernando ciñe un poco más ese cuerpo que ya echaba de menos, para inmortalizar en la memoria esa placentera sensación límbica.

- La distancia nos sienta bien, por esa deriva de añorar lo que no tenemos. Ese deseo que lo mismo alimenta el hambre de tenerte que se convierte en herida abierta.

Fernando libera esa frase que lleva ya un buen rato atragantándolo, luchando por salir.

- Te he echado de menos.

Laura se refugia de nuevo en sus brazos. 
Y suspira.

jueves, 16 de mayo de 2019

Explora(me)


Fotografía: Josep María Cañellas 

Explora, indaga, averigua la respuesta de mis arcanos... no tengo ya secretos para ti, expuesta, entregada. Seca mi fuente que desborda y luego llénala de ti.

Quiero que tus olas me asolen, que no quede un espacio sin tu esencia y tu presencia, que no pueda ni un milímetro de mi piel escapar de tu sabor, de tu aroma... que me sacie tu emblema y me preñe tu poesía.

Que domine tu deseo mi entregada geografía.


Y con esa promesa cumplida en mi seno
te entrego mi río, mi risa y mi delirio.

lunes, 13 de mayo de 2019

Alma bella



Todas las almas son bellas, si les das el tiempo suficiente para mostrarse. Lo repetía todos los días desde que se hizo adicta a aquel café del barrio que le descubrió su prima. “Tenemos que ir al Café de los Besos. Por un rato es como estar enamorada”. Y Marina a nada amaba más que a la idea de enamorarse.

La primera vez quedó tan sorprendida que no supo reaccionar. Sólo dejarse llevar. Al traspasar la entrada no vio más que parejas besándose. La pasión podía oírse a pesar de la suave música de fondo. Se sentó con su prima en un rincón y permanecieron en silencio, observando el amor manifestándose en todas las mesas. Hasta que llegaron aquellos dos chicos.

En cuanto las vieron solas, se acercaron a ellas. El instinto, el destino o el orden de llegada fueron el azar que repartió las parejas. Sin mediar palabra, en cuanto estuvieron sentados, Marina recibió su primer beso. La sorpresa facilitó la entrega. Y lo disfrutó.

Como disfrutó los de los siguientes sábados, cada semana con diferentes jóvenes que también acudían al Café de los Besos para sentirse amados por un momento. El más lindo de la semana. Nunca había repetido hasta aquella tarde que vio a su primer amor sentado, solo.

Se sorprendió de su propia determinación cuando se descubrió tomando entre las manos su cara para rozar los labios con la calidez del reencuentro y la prisa del deseo. El la interrumpió:

- ¿Podríamos hoy también hablar? ¿De nosotros? ¿Conocernos?
- Claro, tengo mucho tiempo. Por lo menos hasta mañana.


Epílogo (prescindible): 

Por primera vez se reconocieron al juntar sus labios. Durante un largo rato siguieron derribando barreras, abriendo sus almas, dejándose entrar… hasta que tuvieron que volver a la superficie para respirar.

- ¿Lo compartirías conmigo?
- Sí. Te ofrezco la vida entera, para empezar.

sábado, 11 de mayo de 2019

Torpe



De rojo sangre engalano
cada paso que nos une.


Te acercas. 

Torpe, 
torpe, 
torpe. 

Y a mí me conmueve tu inocencia. 

Me funde tu luz.

Y dejo que te acerques.

Torpe,
torpe,
torpe.


Entrada 100 en este enésimo retorno. Estoy contenta de navegar entre letras, reencontrar viejos piratas, descubrir nuevas sirenas... Con la ilusión de la primera vez. Y torpe, torpe, torpe.

jueves, 9 de mayo de 2019

Espacio


Fotografía: Vlad Artazov

Sabes que te estoy dando espacio, ¿verdad?

No creas que no me doy cuenta de que no estamos bien. Estás dudando. Incluso deseando irte. Y me aferro a que algo hay que aún no te has ido. Y confío en que ese algo soy yo.

Si me permitiera la honestidad, admitiría que me alegran tus dudas. Prefiero, antes que ser acto de fe, ser el resultado de tu elección, el lugar en que deseas quedarte.

Doy un paso atrás, al amparo del miedo, y observo tu zozobra conteniendo el impulso de intervenir. Simulo distracción para no morder tu libertad. Y me encomiendo al milagro de lo que siento.

A veces nuestras miradas se encuentran. Se reconocen. Incluso se buscan. Y por fin respiro. 

Respiro el aire que llena el espacio que nos separa.

martes, 7 de mayo de 2019

Encontrar la paz



Encontrar la paz.
Probarla.
Cogerle el gusto.
Desearla.
Sentirla escurridiza.
Buscarla.
Perderla.
Recuperarla.
Descansar en ella.
Dejarse mecer.
Paladearla.
Temer a no tenerla.
Necesitarla.
Extraviarla en el miedo.
Y vuelta a empezar.

Encontrar la paz…


¿Aún no ves que te amo?

domingo, 5 de mayo de 2019

Capaz de (casi) todo



Pídeme la Luna. Te la entrego cada noche cuando al verla le pido que vaya a tu lado a contarte cómo me tienes. 

Pídeme la vida. Ya es tuya desde que tu alma se prendió, imperdible, a mi corazón y ya no me sirve sin ti. 

Pídeme mi cuerpo, que sólo es consciente de su existencia en tus caricias y en el contacto de tus labios. 

Pídeme los textos. Son todos para ti porque mis verbos dejan de conjugarse si tú no eres el sujeto y el complemento. 

Pídeme los versos, y todos los besos, porque me esquiva la poesía sin la rima de tus labios y la métrica de tus manos. 

Pídeme el tiempo y el espacio, porque llena tu nombre cada segundo y cada milímetro en que me muevo y en que soy. 

Pídemelo todo… porque soy capaz de todo, menos de olvidarme de ti.


- ¿Te gusta?
- No puedes escribir esa última frase.
- ¿Por qué no?
- Porque no es tuya. La has escuchado en una película.
- Pero resume perfectamente lo que siento. Yo no sabría decírtelo mejor.

viernes, 3 de mayo de 2019

Morno - Templado


Morno.
Duro como a túa indiferencia.
Doce como os teus bicos furtivos.
O teu desexo enteiro concentrado
no bocado que cato namorada.



Templado.
Duro como tu indiferencia.
Dulce como tus besos furtivos.
Todo tu deseo concentrado
en el bocado que degusto enamorada. 

miércoles, 1 de mayo de 2019

Control de calidad



Marietta estaba inquieta. La forma en que se movía en el sillón así lo delataba. Cruzaba y descruzaba sus piernas, delineadas por unas medias de tono mostaza, la única nota de color entre el negro que la envolvía. No podía dejar de sonreír mientras hablaba.

- No he tenido suerte con los hombres. Tuve varias relaciones y todas fracasaron. 
- ¿Qué es tener mala suerte con los hombres?
- Me tocaron hombres que temían al compromiso.
- ¿Te tocaron?

Marietta se sorprende con la pregunta e inmediatamente se le escapa una risita nerviosa.

- Mujer, sí, me tocaron… y más…

Repite la risita. Laura se da cuenta del malentendido y lo aclara.

- Dijiste “me tocaron hombres que temían al compromiso”, como si hubieran llegado a tu vida por azar…
- Pero, sí, claro. Son los hombres que conocí.
- ¿Y cuánto eliges tú a los hombres que conoces?

Marietta por primera vez permanece más de once segundos sin moverse. Piensa en cuánto elige en la vida. Y qué elige. Laura retoma la conversación.

- ¿Y a qué te dedicas, Marietta?
- Soy especialista en control de calidad.