Querría empezar por el color de tus pupilas
pero me borro cuando me asomo a tus ojos
y al vértigo que siento si desvías la mirada.
Me aferro, me sumerjo, me pierdo en ella
y a través de ella, me encuentro de nuevo.
Querría empezar por el tacto de tu caricia
y de como inconscientes tus dedos erizan mi piel
El repiqueteo de tus yemas tocando mis notas
deslizándose, afinando y tocándome siempre bien.
Eres luthier de mi cuerpo templando mis cuerdas,
y la repentización del pentagrama vacío de nuestra existencia...
Querría empezar por donde sea (que sea) tuyo
que delimite en tiempo y espacio lo que (sea que) quieras darme
que me condene a encadenarme de manera perpetua
a esta (tuya) dulce condena.
Alís y Laura





