domingo, 17 de enero de 2021

Desnudándonos

 

 
Fotografía: Vasilpro@2012  

 

- Al final siempre eres tú quién, yéndote a dormir, decide cuándo zanjar la conversación. Y yo me quedo a solas y mal. 

 

- Ya, pero es que cuando la conversación se pone tensa es mejor pararla. 

 

- Cuando la conversación se pone tensa es mejor sostenerla y desnudarla. Sacarle los nudos, quiero decir. 

 

- Es que no puedo serenarme mientras discutimos. Me exasperas y sé que me hará decir cosas que no pienso sólo por ganar. 

 

- Como si de ganar se tratara… Así sólo se puede perder. 

 

- Pues tenemos un problema. Ya me dirás cómo desenredamos esto… 

 

- ¿Y si probamos a zanjarla cuando yo propongo, que es yéndome a dormir antes de iniciarla?

 

lunes, 11 de enero de 2021

Tu ombligo



 

Déjame pescar la Luna 

en la noche de tu ombligo

 

(Y exploremos juntos su cara oculta)

 

 

martes, 5 de enero de 2021

Ríe, ríe... Llora, llora...


Ríe, ríe, que ya llorarás…

 

Y como de eso se trataba y en eso estaban, la carcajada escondió el peso de la frase, la lápida que acababa de soltar. Así eran las noches de aquellos intensos días: había que ponerle risa a tanta profundidad. Parecía el único modo de salir airosos, lo justo y necesario para poder conciliar el sueño. Era importante descansar para encarar otro de esos días, desafiantes, pero que recuerda con más son-risas que lágrimas. 

 

Luego llegaron esos otros días en que prevalecía el llanto. No hacía falta un motivo, bastaba una respiración profunda para chocar con sus dolores. Y abría la espita de una fuente inagotable de húmeda pena. Toda ella era melancolía caminando por un mundo que parecía ajeno, aunque la ajena era ella. Extranjera en la vida, sólo necesitaba una voz alentadora recordándole que toda moneda tiene dos caras.

 

Llora, llora, que ya reirás.

 

jueves, 31 de diciembre de 2020

A ratos

 

 

A ratos fue el vacío, tan lleno de nada.

 

A ratos, la nada, vacía hasta de sí misma.

 

A ratos (de repente)… TODO, en un ínfimo instante

(…máis rápido que a dúvida, máis súbito que a lágrima)*

 

 

 

Lo supe en cuanto me descubrí despertando con una sonrisa. 

 

Fue a principios de año. Todo estaba por delante. Todo por hacer. ¡Y tanto por hacer! 

 

Lo hice. Casi todo y es suficiente. Pocos años en mi vida he terminado sintiéndome orgullosa de mí misma. Hoy lo hago. Igual que hice todo lo demás. 

 

Un día Violeta, practicando caligrafía me pidió que le dijera una palabra poética. Lo primero que se me ocurrió fue averno. Me lo callé y le dije poesía. ¡Gran imaginación! Fue lo segundo que se me vino a la mente en cuanto evité hablarle de lo que estaba viviendo. Yo sí recibía la señal. 

 

Y me adentré en ese averno, lo recorrí. Todas esas cámaras oscuras llenas de monstruos (míos y extraños). Llegué a conocerlo como si fuera mi hogar, quizás porque se concentraba entre las cuatro paredes que confinaron mi territorio este año. Cuando llegué a lo más sombrío apareció la luz, súbita, cálida. Fue allá por la segunda mañana con sonrisa. Tardó, ¡pero qué bien supo! 

 

Aprendí a soltar, aprendí a pedir, fui consciente de la confianza de base que me acompaña y me ampara, fui mujer, fui grande como también fui pequeña, fuerte y lábil a la vez. Lo fui todo igual que lo hice todo. O casi todo, que no es lo mismo, pero da igual. 

 

Me visitó la risa, como lo hizo el llanto, aprendiendo a convivir. La nostalgia, la tristeza, alguna rabia, la esperanza, de nuevo la confianza, el asombro y hasta el entusiasmo. Y ese duelo latente reclamando su momento y ya algo enojado por tener que esperar tanto. 

 

Todo a la vez, porque las cosas nunca ocurren de una en una.

 

Lo supe en cuanto me descubrí despertando con una sonrisa. Un día de no hace mucho. Y al otro. Y el otro… Estoy en paz. Bueno, prácticamente en paz. Agradezco a este 2020, tan cabrón con muchos, por empujarme y ayudarme a descubrir que puedo, paso a paso, sin prisa y sin pausa (lamentablemente, ¡qué bien me vendrían unas vacaciones!). Ojalá aprendamos todo lo que ha venido a enseñarnos. Y estoy lista para recibir el 2021, sobre todo porque me tranquiliza saber que sólo se trata de un día más.

 

 "…máis rápido que a dúvida, máis súbito que a lágrima" 

es de la canción "Partilhar", de Rubel

 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Maldita dislexia

 

 
Fotografía: Alís Gómez 

 

- ¿Y cuántos años cumples? 

- 35. 

- ¿¡35!? Te felicito y te deseo larga vida, que llegues a los que aparentas. 

- ¡Ehhh!... ¿Tan mal me veo? Suelen decirme que aparento menos, no más de 45. 

- ¿Cómo? Pero… ¿cuántos cumples? 

- 53. 

- ¡Antes dijiste 35!... por eso me sorprendí. 

- ¿35 dije? ¡Maldita dislexia! 

 

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Me llamó a las 23.30 argumentando que no llegaría a las doce. Traía de regalo la presencia, su cariño y una conversación siempre interesante que fue desde las risas, con el recuerdo de otras charlas reídas, hasta una invitación que llegó con sabor a desafío. Quizás por eso acabé aceptando. Supongo que como procrastinadora, encuentro disfrute en las cosas hechas al límite del tiempo. Es el único abismo al que me atrevo a asomarme.

 

“Te quedan los últimos minutos de este año”. Viniendo de ella, esa frase anuncia una sugerencia interesante, un algo más que me impulse a sumergirme en mis profundidades, pero con bikini. Por algo se mueve como pez en el agua. “Puedes reflexionar rápidamente qué quieres conservar, qué quieres dejar atrás y qué construir para el siguiente”. Ni de broma fue lo primero que pensé mientras inventaba una justificación ocurrente.

 

Pero ya había sembrado y a la negación le siguió la curiosidad. ¿Por qué no? ¿Tenía tiempo? ¡23.57! Quedaban tres minutos, a uno por pregunta. Y en realidad no tenía que pensar demasiado. Lo bueno de ir cumpliendo años es que me voy conociendo un poco más y descubro muchas verdades (si existieran) en lo que digo sin pensar.

 

Conservar: la confianza de base, la liviandad, el humor (poder reír de y con todo), el llanto y el coraje de permitírmelo. También este don de florecer cuando me pongo al servicio, cuando me distraigo de mí.

 

Dejar atrás: la insuficiencia. Pero no toda, que me quede la “suficiente” para seguir cuidando lo que hago, lo que soy. También dejo atrás este miedo a ser capaz.

 

Quiero construir: serenidad. Quiero sentirme serena con y en la vida. 

 

Éstos serán mis tres deseos cuando hoy sople las velas. 

 

martes, 24 de noviembre de 2020

Perdí la cabeza

 

 
Fotografía: Rodney Smith 

 

- Cariño, ¡perdí la cabeza! 

 

- Siempre pierdes la cabeza cuando te juntas con tus amigos… 

 

- Pero esta vez es verdad… 

 

- Búscate una excusa mejor para llegar a estas horas. 

 

- Ya, ya… Es cierto. Me enredé con mis amigos, pero ahora es más importante lo que te estoy contando. 

 

- Está bien. Perdiste la cabeza… Y ahora me dirás que estuviste buscándola toda la noche… 

 

- En realidad, no. Sucedió llegando a casa, al bajarme del auto. Me asaltaron, me resistí y me degollaron… Como ya no veía, no he podido encontrarla. 

 

- Déjame tocarte… ¡Es verdad! ¡Por eso no me habías besado al llegar!

 

martes, 17 de noviembre de 2020

Celebración

 

 
Fotografía: Helmut Newton

 

Laura se puso sus tacones más altos. Eran parte de la pista. Siempre jugaban a eso: Fernando sabía que había algo que celebrar porque ella se vestía elegante y él debía buscar en su aspecto una señal de lo que festejarían.

 

- No sé si hoy lograré adivinar…  

- Venga. Inténtalo. No es tan difícil. 

- Me das pocas pistas sólo con ese vestido negro.  

- Fíjate bien. 

- No llevas ningún complemento, ni siquiera te has maquillado. Y me doy cuenta ahora, porque desde que entré por esa puerta sólo puedo mirar tus piernas… 

- Estás mirando en el lugar correcto. 

- ¿Las piernas? 

- Sí. 

- ¿Vamos a salir a bailar? 

- Podríamos hacerlo, pero no se trata de eso. 

- Ayúdame un poco… 

- Si mis piernas fueran un número, ¿cuál serían? 

- Mmmm… ¿El 11? 

- ¿Ves como siempre aciertas? ¡¡Feliz aniversario!!

 

 

 

Mentiría si dijera que ésta es una historia sólo de amor, aunque haya mucho. El caso es que también es de lo contrario, que no es odio. Un día como hoy, hace once años, abrí este blog. Desde entonces él y yo mantenemos una relación con altos y bajos, con discusiones y reconciliaciones. Con amenazas de abandono (a veces cumplidas) y con retornos con mayor o menor fortuna. Aunque no estamos en nuestro mejor momento, no quería dejar de celebrar su nacimiento, porque impactó e impacta en mi vida. Y porque tengo mucho que agradecerle. (Y él a mí)

 

viernes, 9 de octubre de 2020

La máquina del tiempo

 

 
Fotografía: Alís Gómez 

 

 

Saco un libro que ni recordaba tener. Casi al azar. Y porque ando con ganas de reír. Es una recopilación de monólogos de El Club de la Comedia. Sus páginas están amarillas, aburridas, olvidadas… Parece antiguo. Y recuerdo que todos los libros que tengo los firmo al inicio y pongo la fecha en que lo adquirí o me lo regalaron. 

 

A Coruña, 4 de agosto de 2004…

 

No sé qué hice el 4 de agosto de 2004. Deduzco, por la fecha, que podría andar paseando por la feria del libro. Lo que fuera que hiciera, lo hacía allí. En A Coruña. En casa… Y esto sólo habría sido una idea pasajera si no fuera porque ha sido precisamente hoy cuando se me ocurrió coger ese libro tan ignorado siempre. Precisamente hoy, cuando cumplo dieciséis años en este país. Tan lejos de allá…

 

A veces, tan lejos de mí…

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

¿Verdad o mentira?

 

Fotografía: Juan de Villalba  

 

1. Siempre preferí arrepentirme que quedarme con las ganas. 

 

2. Mi mayor miedo es al miedo.  

 

3. Mi segundo mayor miedo es a poder, a ser capaz. Y tener que hacerme cargo. 

 

4. Siempre que me acuerdo de mi edad me sorprendo. Creía que era mucho más joven.  

 

5. Deseo tanto la soledad como la temo. 

 

6. Soy perseverante porque, sí, me gusta salirme con la mía. 

 

7. Los peores vacíos los dejaron no las personas que perdí, sino aquéllas a las que quise y me fallaron.

 

martes, 22 de septiembre de 2020

Empieza el juego

Ilustración: ConstanzaClo 

 

Todos los años hacen lo mismo. Dos veces. Se reparten el mundo en dos mitades y juegan a pintarlo de colores. Se disputan la lluvia y el sol, y se ríen viendo cómo alteran nuestras emociones. 

Ella, coqueta y pizpireta. Él, aplomado y seductor. Despliegan sus encantos, de irresistible atracción, y nos atrapan bajo su manto. 

Se parecen; ambos son templados de carácter y no necesitan llegar a los extremos para imponer su personalidad. 

Se conocen. Una promete, el otro recoge. Son principio y fin del mismo proceso, de la misma historia. No podrían vivir el uno sin el otro. 

O´Toño y su prima Vera no coinciden nunca. Viven en mundos opuestos. Si uno es día, la otra es noche. Si uno es frío, la otra calor… Y viceversa. Pero siempre se las arreglan para asistir a sus citas. 

Y ya están llamando a la puerta.