Ilustración: Alba Garrido Gómez
Me da tanto miedo
como orgullo, tanta alegría como tristeza ver la mujer en la que te has
convertido. Cumples dieciséis años. Cada vez que lo pienso necesito inspirar
mucho aire para abarcar y sostener todo lo que siento.
Me da miedo
descubrir la velocidad del tiempo. Es vértigo, más bien. Me da miedo no ser
capaz de seguirle el ritmo a los nuevos tiempos, a los cambios que
experimentaremos. Miedo a no saber hablarle a la mujer que eres porque sigo
viendo a la niña que fuiste; miedo a sobreprotegerte o a no hacerlo cuando lo
necesites. Miedo a no vencer mis egoísmos. Miedo a lo desconocido, porque como
mamá también cumplo 16.
Siento orgullo
porque admiro la persona que eres. Inteligente, creativa, perseverante,
curiosa, sufriente, honesta… podría llenar la página de calificativos. Eres
luz, incluso cuando sientes que te apagas. Sé que a veces logras verte,
percibirte, y que intuyes de lo que eres capaz. Y yo descanso en la confianza
en tu fortaleza, sobre todo porque tienes muy a la mano tu vulnerabilidad. En
ella está tu fuerza y creo que lo estás descubriendo.
Siento alegría,
porque eres y porque estás, cerca y cercana. Porque me entregas tu confianza y
es el mejor regalo que podrías darme. Entre otras cosas, porque acalla las
culpas que acompañan a mi maternidad. Siento alegría porque puedo verte crecer
y ser amada, por el tesoro que eres para quienes tenemos la suerte de estar a
tu lado. Siento alegría por la suerte que tengo por poder ser tu madre.
Me da tristeza
ver la niña que tengo que soltar, porque ya no estás, aunque siempre vivirá en
ti y en mis recuerdos. Dejar ir ese cuerpecito que se dormía cada tarde en mis
brazos mientras te hacía escuchar una y mil veces “You´re beautiful”, de James
Blunt. Tus ojos se llenan de lágrimas todavía cada vez que la escuchas. Nunca
te conté, pero cada abrazo que te di y te doy me llena de amor y fuerza, y
calma. De plenitud.
Te amo
¡Feliz cumpleaños,
Alba!
Ilustración: Alba Garrido Gómez