viernes, 24 de febrero de 2023

Los tres abedules

 

Estaba agradable la tarde. El Sol, mostrando por fin clemencia, se preparaba cansado para acostarse. La conversación, repleta de agradables silencios, profunda y liviana a la vez. La caricia de la brisa, con esa suavidad que sólo detectas cuando no tienes prisa. El tiempo se detenía a ratos esa tarde en esa terraza. 

 

- No me había fijado en esos árboles de tu jardín. 

- Son abedules. 

- Nunca reparé en ellos y me sorprende. Los tres juntos… Dos grandes y uno chico… 

- ¡Oh, cierto! Como nosotros con la peque. 

- Entiendo que el pequeño es la niña. De los otros dos, ¿cuál eres tú? 

 

Susana perdió su mirada en ese rincón del jardín. Guardaba silencio.

 

Laura supo que no habría respuesta. Algo le decía que Susana se estaba mirando por primera vez.

 

Los abedules mayores tenían la misma altura. Uno estaba frondoso. El otro, a su lado, se secaba.

 

lunes, 20 de febrero de 2023

Pasado. Y pisado

 

Me queda… 

 

… el recuerdo de los buenos momentos que viví, registrados en mi memoria con la perspectiva de sus presentes. De otros malos, también. 

 

… la huella del coraje de permitírmelos, la valentía tatuada en la piel. Y en la experiencia. 

 

… el aprender a quererme de otra manera. No sé si más, creo que sí mejor. O al menos, intentarlo. 

 

… el registro de haber vivido, de haber querido, de haber amado. El del llanto, el del fuego que abriga y el del fuego que abrasa. El registro de la vida pasándome. 

 

… todavía, cierta sensación de dolor; algunas heridas abiertas y alguna reabierta. Un languidecer del corazón en busca de pausa, de calma. 

 

… la gratitud como emoción de base. Por lo que fue, por lo que vale. Lo que fue importante lo es para siempre. Así lo vivo yo. 

 

Me queda, finalmente, el descanso en la certeza de que es pasado. Y pisado.

 

jueves, 16 de febrero de 2023

Un íntimo abrazo



Asoma la culpa en las actitudes de Laura. Se siente extraña, a la vez que agradecida, con el cariño con que la recibió Fernando. Pasado bastante tiempo de la última vez. Sonríe, todo el rato, pero cabizbaja, tímida como nunca. Sólo desea abandonarse en un íntimo abrazo, esconderse en él.

- ¿No me vas a preguntar?

Fernando sigue siendo sabio. La mira, tranquilo, y le sonríe.

- ¿Por dónde anduviste todo este tiempo que estuviste distante?
- Distraída, con la vida ocurriéndome.
- Tuviste un amor.
- Sí.
- ¿Y qué pasó?
- Que no era eterno.
- ¿Por qué volviste?
- Porque éste sí lo es.

Fernando sabe que Laura es sincera. Y él anda alegre cuando ella está. Ella también. Él sólo desea abandonarse en un íntimo abrazo, encontrarse en él.

domingo, 12 de febrero de 2023

Lucas reclama

Fotografía: Alís Gómez


Lucas me ha dado espacio. Supo que yo necesitaba estar sola y me acompañó a media distancia. Dormía a mis pies en la cama o en la alfombra del salón si el sueño me dominaba en el sofá. Siempre a mi lado y sin contacto, ni siquiera visual.

Esta noche es él quien extraña. Está abrazando con su pata mi brazo derecho. Intenta que deje de escribir. No quiero hacerlo, aunque el masaje de la vibración de su ronroneo me cautiva. La tibieza de su cuerpo pegado al mío también. Me resisto, como es evidente.

Y está tan determinado pidiendo sus mimos, que se atrevió a lo nunca hecho antes: acercó su pata a mi rostro, tomó mi mejilla y giró mi cara hacia la suya. Quería que lo mirara. Quería que lo viera. 


Se siente igual que yo.


lunes, 6 de febrero de 2023

Deberíamos hablar de otra cosa

 

 
Fotografía: Vlad Artazov 

  


¿En qué momento comenzamos a ser nuestro tema de conversación?

¿Qué hicimos que nos distrajo de todo

lo que nos entretenía y nos unía?

Hablo de nosotros,

de ti y de mí.

Y de mí conmigo. 

 

Extraño aquella exquisita liviandad

que nos tenía volando

entre sueño y sueño.

A ti y a mí. Y a mí conmigo.

Y la risa. ¡Cuánto extraño la risa!

Me apago sin ella. Me borro... 

 

Extraño las ganas

de que llegara mañana,

de cada nuevo día.

Extraño la confianza con que me levantaba,

y me acostaba,

cada día. 

 

Extraño todo,

menos convertimos en nuestro tema de conversación,

porque solo hablamos de nosotros

en cada herida.

Y ya no hablamos

más que de nosotros.

 

sábado, 4 de febrero de 2023

Todos los días




Deseo enamorarme de todos los días.


(Y no encuentro uno que me guste)


viernes, 16 de diciembre de 2022

Gracias, Juncal

 
Fotografía: Juncal Cacho


Desperté y vi tu fotografía. Deduje inmediatamente qué significaba. Aún sabiendo que sucedería, me impacta tu partida. Y me siento triste.

Tienes mucho que ver con este blog. Has estado presente prácticamente desde el inicio y tus comentarios me acompañaron a lo largo de estos años. Inteligentes, divertidos y con una intuición que nunca dejó de sorprenderme. Sentía que me conocías aunque nunca logramos vernos en persona. Siempre fue una promesa pendiente de cumplir.

Detectabas en mis textos las profundidades de mi alma y sutilmente lo expresabas, sin exponerme, sin descuidarme y también sin dejar pasar eso que presentías. Me hacía bien saberme escuchada, comprendida, incluso descubierta. Me acompañaste en los momentos escritos más dolorosos, te reíste y trajiste tu sentido del humor en los más livianos. Y entrabas al juego cuando mis textos sólo pretendían provocar reflexiones. Fuiste cómplice.

Como también fuiste cómplice cuando te pedí que hicieras una fotografía para la cabecera de mi blog. ¡Me encantan tus fotografías! No tuve apenas que darte indicaciones. Y tampoco quería, porque lo que me ilusionaba era tener tu arte acompañándome. Cuando me enviaste las fotos que habías hecho eran exactamente lo que yo deseaba. Los colores que yo deseaba. Y nos reímos porque incluso los objetos que elegiste reflejaban mucho de mí. Siempre me intuiste.

Tu intuición, tu sensibilidad, tu honestidad y tu sentido estético estaba presente en cada uno de tus comentarios, como lo está en tus fotografías, que generosamente siempre me permitiste usar. Con ellas quiero recordarte hoy. Con algunas de las que me cediste para acompañar mis textos y que en los últimos años me permitieron estar en contacto contigo, a través de una pasión con la que además de reflejar la belleza con la que te ibas encontrando en tus paseos también refleja tu belleza interior.

Te he admirado siempre, Juncal. Lo sigo haciendo. Te considero una mujer fuerte, valiente, sensible, intuitiva. Sé que esos valores, allá donde sea que estés viajando, te acompañarán. Te imagino mirando con ojos de asombro ese nuevo lugar y haciendo fotografías de todos esos detalles que hacen bello el espacio por el que te mueves. Tu mirada lo hace bello.

Y te deseo un buen viaje, tranquilo y en paz.


Fotografía: Juncal Cacho

viernes, 18 de noviembre de 2022

Fe de vida


Fotografía: Vassoula


- Creo que este aniversario no debería celebrarlo.
- ¿Por qué?
- Porque ya son 13 años.
- ¿Y qué?
- Da mala suerte.
- ¿Quién lo dice?
- Todo el mundo sabe que el 13 es el número de la mala suerte.
- ¿Y desde cuándo eres supersticiosa?
- No lo soy.
- ¿Entonces?
- Por si acaso. De todos modos, tampoco se notará: llevo mucho tiempo sin publicar.
- ¿Significa eso que has abandonado el blog?
- No, claro que no. Volveré. No sé cuándo, pero volveré. Sigue vivo.
- Entonces celébralo.
- ¿Y si llamo a la mala suerte?
- Yo creo que lo que da mala suerte es no celebrar.
- ¿Por qué? ¿Qué pasa si no celebro?
- Que disfrutas menos la vida.
- Me has convencido. ¿Celebramos juntos?

domingo, 20 de marzo de 2022

Paz y guerra


Si quieres paz, prepárate para la guerra. Es una de las frases que más he escuchado últimamente en las noticias que vienen de Europa. De hecho, varios países anunciaron que aumentarán sus presupuestos en Defensa. Una parte de la población apela a que son necesarios más médicos, más profesores y menos tanques, y escucho a una diputada respondiendo: "Todos queremos eso, pero estamos en una situación de guerra". Qué oportuna, pensé sin pensar.

Generalmente queremos aquello de lo que carecemos, y cuando lo tenemos dejamos de valorarlo y de ser conscientes de quererlo. Es decir, para querer la paz necesitamos perderla o tener la sensación de que la perdemos. Guerras ha habido y siempre hay para comprender que la paz es frágil, pero ni siquiera Siria estuvo lo suficientemente cerca de Occidente como para provocar más inversiones en Defensa. Así que surge una guerra en un extremo de Europa, en el que sólo un país sufre la destrucción, la tragedia, la muerte... Las grandes economías sienten tocado su corazón y el deseo (de paz) ya encontró la necesidad que lo despierta y que justifica prepararse para la guerra.

Si quieres paz, prepárate para la guerra. ¿Quién creó este eslogan? ¿Qué le movió a crearlo? ¿Con qué propósito lo hizo? Sin ánimo de entrar en teorías de conspiración, me lleno de preguntas sobre cómo funcionamos, como Humanidad, ¿qué nos mueve?, ¿qué nos impide respetarnos?, ¿cuál es nuestro límite?... Cada vez que escucho la frase la imagino en un anuncio publicitario de alguna empresa armamentística si pudieran emitirse por televisión. Cada vez que la escucho pienso en la habilidad que alguien tuvo para disfrazar de pacifismo una acción completamente opuesta. Una paradoja que convence en todas las direcciones.

¿Cómo sería prepararnos para la paz?

domingo, 23 de enero de 2022

Alba

 

Ilustración: Alba Garrido Gómez 

 

Me da tanto miedo como orgullo, tanta alegría como tristeza ver la mujer en la que te has convertido. Cumples dieciséis años. Cada vez que lo pienso necesito inspirar mucho aire para abarcar y sostener todo lo que siento. 

 

Me da miedo descubrir la velocidad del tiempo. Es vértigo, más bien. Me da miedo no ser capaz de seguirle el ritmo a los nuevos tiempos, a los cambios que experimentaremos. Miedo a no saber hablarle a la mujer que eres porque sigo viendo a la niña que fuiste; miedo a sobreprotegerte o a no hacerlo cuando lo necesites. Miedo a no vencer mis egoísmos. Miedo a lo desconocido, porque como mamá también cumplo 16. 

 

Siento orgullo porque admiro la persona que eres. Inteligente, creativa, perseverante, curiosa, sufriente, honesta… podría llenar la página de calificativos. Eres luz, incluso cuando sientes que te apagas. Sé que a veces logras verte, percibirte, y que intuyes de lo que eres capaz. Y yo descanso en la confianza en tu fortaleza, sobre todo porque tienes muy a la mano tu vulnerabilidad. En ella está tu fuerza y creo que lo estás descubriendo.

 

Siento alegría, porque eres y porque estás, cerca y cercana. Porque me entregas tu confianza y es el mejor regalo que podrías darme. Entre otras cosas, porque acalla las culpas que acompañan a mi maternidad. Siento alegría porque puedo verte crecer y ser amada, por el tesoro que eres para quienes tenemos la suerte de estar a tu lado. Siento alegría por la suerte que tengo por poder ser tu madre. 

 

Me da tristeza ver la niña que tengo que soltar, porque ya no estás, aunque siempre vivirá en ti y en mis recuerdos. Dejar ir ese cuerpecito que se dormía cada tarde en mis brazos mientras te hacía escuchar una y mil veces “You´re beautiful”, de James Blunt. Tus ojos se llenan de lágrimas todavía cada vez que la escuchas. Nunca te conté, pero cada abrazo que te di y te doy me llena de amor y fuerza, y calma. De plenitud. 

 

Te amo 

 

¡Feliz cumpleaños, Alba!

 

Ilustración: Alba Garrido Gómez