Fotografía
inocente
adjetivo · nombre común
1.
[persona]
Que está libre de culpa o de pecado.
"el
jurado lo declaró inocente"
2.
Que
no tiene malicia, mala intención o picardía.
"broma
inocente"
“El lenguaje no
es inocente” es probablemente la frase que más recuerdo de nuestra mentora (entre
otras muchas). Me gusta porque me mantiene en un terreno más cómodo, el
lenguaje. Y porque me invita a explorar todo lo que hay detrás de lo que
decimos. También de lo que callamos.
La frase me gustó
siempre tanto que no me la cuestionaba. ¡Era un hecho! Pero el recuerdo me
encontró juguetona. Me detengo en cada palabra e inicio el recorrido de vuelta
deteniéndome: inocente. Busco el significado en el diccionario. Y todo calza. Eso significa que,
sea inconsciente o conscientemente, el lenguaje carga también nuestra mochila.
Lo que decimos (y
pensamos) nace de nuestra culpa y pecados, pero también de nuestra satisfacción
y dones. Nace de nuestra historia, de los recuerdos tatuados en la memoria con
la tinta desteñida; y de los heredados, que viajan en cajas cerradas de
generación en generación, de trastero en trastero: no sirven para nada, pero
ocupan espacio.
Lo que decimos
(y lo que callamos) nace también de nuestro futuro, de nuestras ganas o
sueños. Y adquiere intención, algunas veces mala (¿qué será mala?). Aparece pícaro.
Para bien y para mal. Contribuye al futuro que creamos, sumando o restando,
enfocando o distrayendo, según lo que vamos sintiendo en este presente tan
descuidado.
Por eso conviene
tener presente que el lenguaje no es inocente.